martes, 13 de mayo de 2008

Las reglas del juego


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Video: Micro Deporte argentino - Canal Encuentro

Siempre es importante recordar que no son fijas las reglas del juego. No son naturales, no son eternas. Las reglas del juego son históricas y psico-sociales, por ende somos las personas y los pueblos quienes las hemos creado, por eso las podemos reinventar, transformar, o al menos luchar por ello y con eso hacer camino. Si es que por inercia, desesperación, desesperanza, o por el dolor que sea, hemos aceptado reglas ilógicas, injustas, atroces, a veces absurdas, ciegas, necias, reglas de juegos que ya no queremos jugar, quizá haya algunos Otros dispuestos a darnos la mano para fabricar, colectivamente, otros juegos para jugar.

Podría ser, por ejemplo, un juego de Cronopios.

Relojes

Un fama tenía un reloj de pared y todas las semanas le daba cuerda CON GRAN CUIDADO. Pasó un cronopio y al verlo se puso a reír, fue a su casa e inventó el reloj-alcachofa o alcaucil, que de una y otra manera puede y debe decirse. El reloj alcaucil de este cronopio es un alcaucil de la gran especie, sujeto por el tallo a un agujero de la pared. Las innumerables hojas del alcaucil marcan la hora presente y además todas las horas, de modo que el cronopio no hace más que sacarle una hoja y ya sabe una hora. Como las va sacando de izquierda a derecha, siempre la hoja da la hora justa, y cada día el cronopio empieza a sacar una nueva vuelta de hojas. Al llegar al corazón el tiempo no puede ya medirse, y en la infinita rosa violeta del centro el cronopio encuentra un gran contento, entonces se la come con aceite, vinagre y sal, y pone otro reloj en el agujero.
Cortázar, Julio; Historias de cronopios y de famas, Buenos Aires, Sudamericana, 1994

Ojalá que nunca nos olvidemos de jugar, como los Murciélagos, que ven tan claramente todas estas cosas...