miércoles, 28 de mayo de 2008

Hacer cine


"Nuestro cine, nuestras vidas, son un acto, una semilla, una flor, un carnal fruto de resistencia poético-política. Cuando digo nuestro cine, nuestras vidas, no estoy usando la retórica de una primera persona en plural: todo lo contrario, estoy usando el plural del pueblo y de los cineastas del pueblo. Esa resistencia poética se llama en cine Nuevo Cine Latinoamericano. Esa resistencia política tiene todos los nombres, apellidos y sobrenombres de ya cuatro generaciones de cineastas latinoamericanos que viven, conviven y han muerto, por ese cine. Y reviven en la imaginación colectiva como Glauber Rocha, Saúl Yelín, Raymundo Gleyzer, Jorge Cedrón, Jorge Miller, Vlado Herzog, y tantos otros, entre los que no pueden faltar y no faltan, aquellos dos adolescentes proyeccionistas cubanos, que en el alba de la revolución fueron asesinados por los contrarrevolucionarios, cuando con su camioncito de unidades Moviles de ICAIC (Instituto Cubano de Arte y Cinematografía) , iban a mostrar el cine a otros compañeros por primera vez. A todos ellos aquí y ahora, decimos: ¡Presentes!

A casi cien años de la invención de este "juguete mecánico",
Abuelos Lumiere,
abuelos Mélies
abuelo Edison
reciban este nuevo cine latinoamericano
uno en la diversidad
diverso en la unidad
Un entero continente
expresa su visión
su delirio
de magma y nieve
su indignado temblor
-pongamos la cámara a la altura
del ojo de un hombre-
su transfiguración".


Fernando Birri, 1982.

"Un hombre que ha perdido sus recuerdos está preso de una existencia ilusoria, cae fuera del tiempo y pierde así su capacidad de quedar vinculado al mundo visible... La naturaleza del cine tiene algo que ver con la necesidad del hombre de apropiarse del mundo."

Andréi Arsénievich Tarkovski (4 de abril de 1932 – 29 de diciembre de 1986) fue un director de cine, actor y escritor ruso. Se le reconoce como uno de los más importantes e influyentes autores del cine soviético y uno de los más grandes de la historia del cine.

En toda la América latina, el cine está en movimiento, en buena hora.


Esto que nos decía Birri en 1982 se encarna hoy en cada grupo de jóvenes que produce su mirada sobre el mundo a través de este lenguaje, en escuelas, en centros culturales, en bibliotecas, en organizaciones diversas de la comunidad se inventan mundos alrededor de una cámara, a veces prestada, pegada con cinta adhesiva, sin baterías y con metros y metros de alargues para poder enchufarla, con ediciones y montajes producidos en condiciones que podrían al menos calificarse de "insólitas". Los chicos hacen sus palabras en imagen y sonido. Hacen su palabra...




La organización Cine en Movimiento que nos mueve y nos conmueve a todos para entender el valor de estos espacios y producirlos, el ciclo de talleres de los Clubes de Actividades Juveniles llamado "Videos para contar" que recorre toda Argentina, Orlando Ventura en un bajo escalera de la escuela Sábato de Ushuaia - Tierra del Fuego (ahí donde antes se guardaban los escobillones y los productos de limpieza) monta una pequeña isla de edición donde producen sus trabajos sobre los más diversos temas los chicos de las poblaciones más vulnerables de la zona, un grupo de jóvenes de los talleres que organiza la Fundación Alicia Moreau de Justo en un comedor en Lugano recorren espacial y temporalmente su barrio junto con estudiantes de la carrera de ciencias de la comunicación de la UBA para producir un documental en el que la protagonista principal será la murga que ellos mismos armaron, y tantas y tantas experiencias en toda América Latina...



Evidentemente hay algo que se está moviendo, y no es solo la secuencia de imágenes en la pantalla. Léase en estas líneas una invitación a abrir más espacios como éstos, lugares de la creatividad y la libertad en los que los jóvenes pueden proyectarse colectivamente y verse a sí mismos produciendo el mundo... no es poco.