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domingo, 21 de diciembre de 2008

¿Normalización?

Nota para participantes del blog: estoy viva! solo que más ocupada de lo habitual... y también muy felíz. Gracias a todos por seguir acá a pesar de que estuvimos más de un mes sin producir. Espero poder recuperar cierta frecuencia de trabajo acá en el blog, que se convirtió en un proyecto muy valioso para tanta gente. Les mando a todos un abrazo enorme y un GRACIAS por incentivar a que sigamos haciendo este espacio.
María Fernanda

¿Normalización???
por Ricardo Caballero

Pido disculpas por importunar con un pedido de solidaridad... porque también transito los inconvenientes del ser en esta ciudad virtualizada, mientras respondo al tiempo real del "día a día" para sobrevivir, y más aún en los diciembres, donde se suma la atención de rituales específicos desde lo familiar y/o lo laboral, que angostan objetivamente nuestros márgenes de tolerancia. Y además a esta altura, sentimos esa necesidad de ¡un descanso YA! con el afán de aliviarnos del "año encima" y con la expectativa -anualmente renovada- de encontrar algún descanso que nos restituya...a la "normalidad".

Pero esta valiente periodista, que espero haya sopesado los intereses corporativos que denuncia, publicó este estudio realizado "por profesionales de la Facultad de Ciencias Sociales de Montevideo"... y quizás algunas voces puedan incluirlo orgánica o inorgánicamente en su quehacer para sobreponerse y reflexionar sobre las cíclicas "Planificaciones de los Programas"... de normalización: ese sofisticado instrumento diseñado para intentar (durante tres, cinco, o más años académicos) el paulatino reemplazo de la transformadora rebeldía "adolescente" por criterios académicos "adultos", que en su cumplimiento garanticen un rol profesional exitoso, desde una currícula diseñada en épocas modernas que podían prometer a una mayoría diplomada "movilidad social"... individual.

Gracias Verónica, por revalorizar mis porqués para centrarme tempranamente en la autonomía de la autodidaxia... en un intento por sostener una libertad ética que permita accionar y reflexionar sin "ataduras colegiadas", y condicionando mis privilegios a la perspectiva de las víctimas, sin sentirme obligado a disciplinar manipulando desde la pulcritud blanca en-sayo de túnica/guardapolvo, abusando de la desmesurada "autoridad social" para instalar palabras y/o pastillas, anteponiendo al nombre dado por nuestros padres un..."Dr. o Lic."

Un abrazo solidario,
Ricardo.

Ver nota en www.pagina12.com.ar


Viernes, 19 de Diciembre de 2008
Violencias
Disciplina en pastillas
Un estudio alarmante realizado en Uruguay por profesionales de la Facultad de Ciencias Sociales de Montevideo da cuenta de un mecanismo de uso masivo en las escuelas más pobres: medicar a los niños y niñas más inquietos para “bajarles las revoluciones”, aun cuando no medie un diagnóstico previo. La importación de metilfenidato, la droga que se utiliza para esta forma violenta de normalización, se ha disparado en Uruguay hasta umbrales impensados. Y cuando ya no se la consigue en farmacias, se recomienda su reemplazo por otra droga indicada para el mal de Parkinson.

Por Veronica Gago

Hay una nueva generación. Está compuesta por quienes pronto serán conocidos como los hijos de Rita Lina. Son niños y niñas entre cinco y quince años que –ya desde la edad del jardín de infantes– son medicados masivamente con drogas catalogadas como “reguladores de carácter”. Viven en los barrios pobres de Uruguay y concurren a escuelas y hospitales públicos. Su forma de ser dispersa, su atención fluctuante y la permanente intermitencia que experimentan entre aburrimiento y curiosidad son conductas crecientemente patologizadas por un conjunto de instituciones, incluso de manera previa a que exista un diagnóstico del famoso ADD (Desorden de Atención Discontinua), y combatidas compulsivamente con metilfenidato, una droga conocida comercialmente como Ritalina.
Se trata de una población que asiste a las “escuelas de contexto socio-cultural crítico” –según la denominación oficial– y sobre la que se practican nuevas formas de normalización social y de anestesiamiento sensible. Esta es una de las conclusiones de un informe que acaba de publicarse tras una investigación realizada a nivel nacional durante los años 2005-2006 por un grupo de ocho mujeres del Grupo de Estudio sobre Discapacidad (Gedis), coordinado por María Noel Míguez, del Departamento de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales de Montevideo. Sus resultados son un análisis contundente que no pueden dejar de leerse en una coyuntura en la que el presidente Tabaré Vázquez se llena la boca con frases de “defensa de los más débiles” a la hora de vetar la despenalización del aborto.

¿Qué tipo de “regulación” del carácter y de las conductas se quiere hacer sobre estos niños/as?
–El tema de la “regulación” pasa por una concreción tan sencilla como la de aquietar los cuerpos que distorsionan lo hegemónico, bajo el discurso de protección de los derechos de “los que no molestan”. Así, niños y niñas que resultan un poco más inquietos que los demás son regulados desde el mundo adulto por la imposición de una droga que los “saque de combate”, que “les baje las revoluciones”, que los deje tranquilos y “no molesten en clase” (sic: entrevistas a maestras de las escuelas seleccionadas para la investigación).
Es la regulación sobre una población ya estigmatizada, sobre la que se redobla la marginación...
–Esta población, así catalogada, son los niños y niñas que por lo general están en situación de calle, con parámetros de pautas, valores y formas de ser, estar y pensar en este mundo que no suelen condecir con lo “socialmente esperable”, menos aún desde la institución educativa que les exige quedarse quietos cuatro horas en aula y además aprendiendo. Y en este contexto, regular las conductas de quienes ya se preconciben como “no productivos a futuro” en la lógica de mercado de nuestras sociedades capitalistas modernas, ubica al par educando-médico en una posición de saber/poder donde las instituciones –salvo la familia, por lo general, en esta lógica– cobran una vitalidad novedosa.

Y parece tener también una afinidad precisa con los discursos sobre la (in)seguridad.
–Medicar conductas “socialmente inapropiadas” con un psicofármaco específico para una patología concreta distorsiona el problema de fondo y las centralidades se remiten a lo manifiesto. Está claro que lo que vemos es que se corta por el lado más débil: el mundo infantil de “contexto socio-cultural crítico” es una apología de los discursos sobre seguridad ciudadana de futuros vándalos a ser controlados casi desde que nacen. Por esto, no se trata de una posición contra el diagnóstico del ADD y su medicación en consecuencia; sino justamente de lo opuesto: se medica sin diagnóstico, que es lo que sucede en la generalidad. Esta población, en lugar de pasar por procesos diagnósticos a través de psiquiatras infantiles o neuropediatras, está llegando con sus familias a los centros de salud periféricos, donde los médicos de medicina general y pediatras están desbordados y con bajos recursos y pareciera que la solución posible no fuera otra. La máquina del dispositivo está en su mayor auge: maestras/os con aulas masificadas y niños/as sumamente inquietos, que les exigen a las familias –poco informadas al respecto en la mayoría de las veces– que “si no entra medicado/a ni lo/a traigan”, derivados a policlínicas con médicos que no atienden tales especificidades (para eso hay que llegar al hospital y no resulta tan sencillo, por diversas razones) pero que sí tienen la potestad de recetar tales drogas en un contexto también de masificación y pauperización. Ante tal embrollo y sin recursos, lo más fácil es depositar las culpas en las familias y concretamente en esos niños/as y darle la pastillita mágica.

¿Qué significa que esta “normalización” con drogas baratas recae especialmente sobre los sectores populares?
–Refuerza las líneas demarcatorias de la alteridad para normalizar al diferente en la lógica hegemónica. Entonces, quien se salga de causa exige su inmediata (re)ubicación, ya sea consciente o inconsciente, explícita o implícita, aceptada o coaccionada. Normalizar al diferente es parte de la lógica de la modernidad, donde la diversidad tiende a ser concebida como riesgo, donde lo distinto puede poner en jaque el orden establecido. Medicar al diferente, aunque por momentos sean una mayoría en número, implica mantener el orden a cualquier precio. Pareciera que las consecuencias a futuro no implican el menor reparo en la medida que se “solucione” el presente, característica imperante de estos tiempos.

¿Cuál es la reacción de las familias ante el pedido institucional de medicalización o son ellas mismas las que piden medicalización?
–Por lo general, en la población mencionada, se les exige desde las instituciones educativas que el niño/a vaya medicado a la escuela, y si no que ni lo lleven. Esto es real y se da de manera literal, más allá que se quiera tapar el sol con un dedo. Lo cual genera un dispositivo muy complejo, por no decir perverso, donde las familias quedan reducidas a un accionar en respuestas a lo exigido desde el “saber”, a la vez que hay otras jerarquizaciones que se hacen que no tienen por qué pasar por lo netamente educativo, esto es: si no asisten sus niños/as a la escuela no perciben los beneficios sociales destinados a éstas. Y parte del “pedido” se les hace a través de esa negociación: que venga medicados/as para que no molesten a los demás y así se les sigue haciendo el certificado de concurrencia a la escuela –más allá de que el niño o la niña no aprenda, pero a estas alturas, ¡este ya resulta un problema menor!– y las familias pueden seguir cobrando la asignación familiar. Son muy pocas, contadas con los dedos te diré, las familias de esta población que consultan por su propia iniciativa. Por algo, además, el psicofármaco es dado a estos niños/as para que concurran a la escuela y no más que para eso, ya que fines de semana y en vacaciones no lo consumen en su generalidad. Las familias así quedan involucradas en este dispositivo, a mi modo de ver, junto con el lado más débil, sus hijos e hijas, que ya con 3 y 4 años y fundamentalmente desde primero de escuela comienzan a ser medicados con estos reguladores del carácter.

¿Cuáles son los efectos a futuro de esta droga?
–El futuro de estos niños/as en el mediano plazo resulta bastante incierto; pero luego seguro escucharemos decir desde el discurso hegemónico: “¡qué horrible, cuánta droga corre entre los adolescentes!”. Y ¿cómo no va a correr si son cuerpos que desde casi su nacimiento están siendo condicionados por los psicofármacos?
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viernes, 14 de noviembre de 2008

De palabra

miércoles, 5 de noviembre de 2008

¿Tecnología para qué?

Educación y Producción Audiovisual - Subsecretaría de Equidad y Calidad Educativa - Ministerio de Educación de la Nación

domingo, 2 de noviembre de 2008

Jóvenes

terra viva (IPS), jueves, 30 de octubre de 2008

COLOMBIA:Estalla la bomba de las ejecuciones extrajudiciales

Por Constanza Vieira
http://www.ipsterraviva.net/LA/currentNew.aspx?new=1415

BOGOTÁ (IPS) La destitución de 20 oficiales y siete suboficiales del ejército, por ejecuciones extrajudiciales presentadas como bajas en combate, "es un triunfo de las organizaciones de derechos humanos, un triunfo de la sociedad colombiana", dijo Reynaldo Villalba, del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo.

Villalba llamó a la Fiscalía General de la Nación a hacer "un gran trabajo", "no solamente con los destituidos sino especialmente con los no destituidos, los que permanecen ocultos y son responsables de estas políticas".

Los tres generales, 11 coroneles, cuatro mayores, un capitán, un teniente, seis sargentos y un cabo destituidos tenían jurisdicción en los departamentos de Santander (nororiente), Norte de Santander y Arauca, ambos fronterizos con Venezuela, y en Antioquia, en el noroccidente.

Las divisiones Segunda y Séptima quedaron acéfalas con la salida de sus respectivos comandantes, los generales José Joaquín Cortés (Santander, Norte de Santander y Arauca) y Roberto Pico (Antioquia).

El otro general destituido es Paulino Coronado, comandante de la Brigada 30, en cuya jurisdicción, provincia de Ocaña, región del Catatumbo, Norte de Santander, se abrió la caja de Pandora de las ejecuciones extrajudiciales en este país que vive en guerra interna desde 1964.

La medida fue anunciada el 29 de octubre en mitad de la visita de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la sudafricana Navi Pillay, ex jueza de la Corte Penal Internacional y del Tribunal Penal Internacional para Rwanda.

Pillay reiteró la recomendación del informe anual de su oficina, emitido en 2007: que el gobierno y los comandantes de las Fuerzas Armadas erradiquen las ejecuciones extrajudiciales y prevengan, sancionen y hagan públicos los casos.

Asimismo, Pillay subrayó "la importancia de que estos hechos sean investigados por la justicia ordinaria" e instó al fiscal general Mario Iguarán "a fortalecer la Unidad de Derechos Humanos" para esclarecer todas las denuncias.

En la tarde terminó la visita del director para América Latina de la Dirección de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea, Stefano Sannino, quien el martes afirmó que "hay un avance muy importante, muy positivo y una atención muy importante del gobierno colombiano en el tema de derechos humanos".

El 23 de septiembre estalló la noticia: la morgue de Ocaña estaba repleta, pues el contrato con la parroquia católica local había vencido y no había dónde enterrar tantos muertos.

Al menos 23 de los cuerpos eran de jóvenes remitidos por autoridades militares como muertos en combate y entraron en distintas fechas a la morgue en los últimos cuatro meses.

Once de ellos desaparecieron de sus casas en la deprimida zona sur de Bogotá un día y medio o dos antes del 23. Pero entre Ocaña y Bogotá hay unos 700 kilómetros y el viaje por tierra demora día y medio. Si no fueron trasladados vía aérea, murieron casi inmediatamente al llegar a la remota región.

En Ocaña operan la Brigada Móvil Número 15 de Contraguerrilla, con dos coroneles destituidos, pero también el Batallón de Infantería Número 15 y el Batallón Plan Energético Vial.

El cuerpo de Joaquín Castro, obrero fundidor de 25 años, ya no estorbaba en el depósito de cadáveres. Desapareció el 13 de enero de su casa en Bogotá, dos días después entró a la morgue de Ocaña como muerto en combate, y el 20 de septiembre le avisaron de su muerte a la madre, Elvira Vásquez, quien le dio sepultura.

Las familias niegan que sus hijos hayan sido delincuentes, paramilitares de ultraderecha o guerrilleros izquierdistas, como afirmó el general Coronado. De los 11, el ejército reportó expresamente que ocho eran paramilitares y uno guerrillero.

El día que estalló el escándalo, la Defensoría del Pueblo (ombudsman) emitió incluso un comunicado que situaba los hechos como "reclutamiento forzoso de menores de edad", una práctica ajena al ejército, pero propia de los ejércitos irregulares.

Mientras, las autoridades se dedicaron a mostrar antecedentes judiciales de algunos de los muertos, incluyendo una demanda por alimentos.

La secretaria de Gobierno de Bogotá, Clara López, del izquierdista Polo Democrático Alternativo, desde el principio calificó los casos de "desaparición forzada con fines de homicidio", pero fue duramente atacada por el gobierno, que advirtió que se abstuviera de "prejuzgar".

El gobierno de Álvaro Uribe centra su principal bandera, la contrainsurgente política de Seguridad Democrática, en incrementar la imagen pública de las Fuerzas Armadas.

El 25 de julio, Uribe dijo que "la estrategia guerrillera" consistiría ahora en que "cada vez que se le da una baja a la guerrilla (sic), ahí mismo moviliza a sus corifeos en el país y en el extranjero para decir que fue una ejecución extrajudicial", en referencia indirecta a los defensores de derechos humanos.

Y el 9 de septiembre el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, reportó haber "descubierto" "una política deliberada de ciertas organizaciones" con relación a "las mal llamadas ejecuciones extrajudiciales".

Esta política, según el ministro, consistiría en "simplemente inflar las cifras" progresivamente, "para deslegitimar la fuerza pública" mediante acusaciones que son luego "muy difíciles de desvirtuar políticamente".

"Es muy curioso que cuando hay un combate con guerrilla de civil, inmediatamente comienzan las denuncias sobre ejecuciones extrajudiciales", dijo Santos el 29 de septiembre a la emisora W Radio.

Desde septiembre de 2007, la cartera de Defensa orienta a las tropas en que "mejor un desmovilizado que un capturado, mejor un capturado que un muerto", según Santos.

Pero el propio Uribe ha dictado incontables veces a sus tropas la orden de "exterminar" a la guerrilla, incluso este año.

Y ante reiteradas acusaciones de que la fuerza pública sigue actuando en connivencia con milicias ilegales conocidas como Águilas Negras y otras estructuras paramilitares que no se desmovilizaron tras pactos con el gobierno, Uribe también ordenó "resultados".

Las cifras de bajas, efectivamente, fueron aumentando.

El 8 de octubre, el senador izquierdista Gustavo Petro aseveró que serían 130 los muchachos asesinados para que el ejército los presentara como bajas en combate en distintos puntos del país.

La Oficina en Colombia de la Alta Comisionada emitió el 26 de septiembre un duro comunicado contra la práctica de las ejecuciones

La Oficina describió un "patrón" común: "las víctimas reciben promesas de trabajo, aparentemente legales o incluso ilegales, para trasladarse a municipios y departamentos distintos de sus lugares de residencia", y terminan en un día o dos como éxito militar.

Existe participación de "verdaderas redes criminales, encargadas de engañar y conducir a las personas hasta el lugar donde se les da muerte", alertó la Oficina.

El anuncio de la destitución de los militares se dio hora y media antes de la presentación en Bogotá de cuatro informes sobre ejecuciones extrajudiciales por parte de 209 organizaciones de derechos humanos nacionales y de una misión internacional de 13 profesionales de cuatro países europeos y Estados Unidos.

Uno de los informes reporta más de 55 casos de bajas en combate en la jurisdicción de la Brigada 15 en los últimos dos años, "que en realidad, de acuerdo a los testimonios de los familiares y vecinos, eran hombres laboriosos".

Esta Brigada "en los últimos tres años ha sido una verdadera máquina de muerte", según el jurista Alberto Yepes, coordinador del Observatorio de Derechos Humanos y Derecho Humanitario de la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU), que presentó uno de los informes, pues "ha dejado una estela de muertos en la zona de su jurisdicción".

Gustavo Gallón, director de la Comisión Colombiana de Juristas, se preguntó "por qué no han reaccionado antes este gobierno y gobiernos anteriores", si esto "se ha denunciado por lo menos desde los años 70 del siglo XX".

"Son comportamientos que se repiten en todas las brigadas, en todas las divisiones, en todas las regiones del país, para hablar en términos civiles", agregó, y "obedecen a un patrón, a una forma de comportamiento" basada en la discriminación de personas humildes, de raza negra, indígenas, "y por supuesto de opositores", dijo Gallón a IPS.

Muchas víctimas provienen de sectores socialmente vulnerables, incluyendo indigentes y adictos a las drogas ajenos a redes sociales, "seguramente para actuar con mayor impunidad, creyendo que estas personas no serían reclamadas por nadie", según el abogado Villalba.

Entre enero de 2007 y junio de 2008 "una persona perdió la vida diariamente por ejecución extrajudicial" directamente atribuida a la fuerza pública, muestran las denuncias recibidas por la CCEEU, plataforma de derechos humanos que agrupa a 202 organizaciones.

Es "un aumento de casi el doble de los hechos" que la CCEEU registró entre el 1 de julio de 2002 y el 30 de junio de 2007, "y de casi el triple"

El abogado Yepes atribuye ese aumento a la intensificación de la guerra.

Hay una "militarización extrema de la vida civil, que ha incrementado notablemente la presencia de fuerza pública en todo el territorio nacional", sumada a "una presión muy fuerte de resultados sobre la tropa" que tiene que mostrar "control de las zonas a cualquier costo", dijo Yepes a IPS. A esto se agrega "una estructura perversa de incentivos y sanciones", como bonificaciones, ascensos, traslados y viajes al exterior, por resultados militares en el marco de la Seguridad Democrática, añadió.

"Hemos comprobado que brigadas altamente comprometidas en ejecuciones extrajudiciales reciben ayuda militar de Estados Unidos", y muchos de sus comandantes "han recibido también entrenamiento" de ese país, advirtió Yepes. Los condicionamientos de derechos humanos que el Poder Legislativo de Estados Unidos puso a la ayuda militar a Colombia, la tercera mayor que entrega ese país, después de Israel y Egipto, "no se están cumpliendo", dijo.

Si las autoridades de control hubieran actuado ante los primeros reportes, "nos hubiéramos ahorrado muchos muertos", aunque "no todo es negativo", matizó.

"Hay un aumento de la conciencia pública sobre la realidad dramática de las ejecuciones extrajudiciales", no sólo en la sociedad sino en las autoridades, que comienzan a entender que esta práctica es inaceptable internacionalmente, apuntó Yepes.

Pero también ha influido "una actividad valiente de las víctimas que han salido a dar la cara, a denunciar", "con un riesgo enorme para sus vidas", así como la labor del movimiento nacional e internacional de derechos humanos, incluyendo la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas, concluyó. (FIN)



Cine en Movimiento


TRAS EL CRIMEN DE SAN ISIDRO, SCIOLI PIDIO QUE LOS CHICOS SEAN IMPUTABLES A PARTIR DE LOS 12 AñOS

La receta de bajar la imputabilidad
El gobernador dijo que la impulsará a través de sus legisladores nacionales. Expertos en infancia cuestionaron esa postura. El debate se reabrió a partir del asesinato de un ingeniero en San Isidro. Hay cuatro detenidos en el caso.


Por Carlos Rodríguez
La detención de cuatro personas, entre ellos dos jóvenes que estarían involucrados en el hecho que terminó con el asesinato del ingeniero Ricardo Barrenechea, en el partido de San Isidro (ver aparte), hizo que se renueve el debate sobre una posible baja en la edad de imputabilidad de los menores que no hayan cumplido los 18 años. La polémica se disparó a partir de declaraciones del gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, en el sentido de que debería renovarse la discusión sobre “la baja de la edad de imputabilidad de los menores” para fijarla “a partir de los 12, 13 o 14 años en los casos de delitos graves”. Como argumento, Scioli lamentó –en alusión al crimen del ingeniero Barrenechea– que “una vez más nos encontremos con menores vaciando un cargador de una pistola calibre 45”, en referencia al arma utilizada en el hecho. Aunque el propio Scioli admitió que no tenía una postura definida sobre el tema y que pensaba que con sólo bajar la edad de imputabilidad “no se llega a la solución”, dos expertos consultados por PáginaI12 expresaron ayer su preocupación por una medida que sería “inconstitucional porque vulnera acuerdos internacionales firmados por el país respecto de la ley penal aplicada a menores”.
Carlos Bigalli, ex asesor de menores de San Isidro y actual docente en la Universidad de Buenos Aires (UBA), dijo que lo primero que habría que saber es qué se entiende por “imputabilidad o inimputabilidad”, aunque señaló que “en los discursos del poder, lo que significa en la práctica es aplicar a los menores que no cumplieron los 18 años el régimen penal que se aplica a los adultos, lo que es inconstitucional porque vulnera lo que dice la Convención Internacional de los Derechos del Niño”, de la que el Estado argentino es garante. Laura Mussa, asesora de los tribunales de menores de la Capital Federal, criticó las “respuestas espasmódicas, tomadas sobre la emergencia, que ya han fracasado en épocas recientes, y que sólo sirven para que los chicos ingresen muy temprano al sistema penal que tenemos y que tampoco brinda respuestas serias al problema”.
Además de las declaraciones del gobernador bonaerense, lo ocurrido con Barrenechea provocó, en San Isidro, que el Concejo Deliberante aprobara ayer la declaración del estado de emergencia por seguridad de todo el partido. El intendente local, Gustavo Posse, aseguró que la medida “ya tiene adhesiones de representantes de otros municipios”. También expresó su satisfacción porque la Gendarmería, ayer por la tarde, volvió a ocupar sus puestos en la villa La Cava, en la localidad de Beccar, donde cumplía una labor de “prevención del delito”, que también fue cuestionada en su momento por organismos de derechos humanos y por los vecinos del lugar, que se sentían discriminados.
Scioli, acompañado por varios de sus ministros, brindó una conferencia de prensa, una vez que se confirmó que había dos chicos, menores de 18 años, entre los detenidos por su presunta participación en el asalto a la casa de la familia Barrenechea. “Hay que acelerar algunos debates, es un tema central el de los menores de 12, 13 o 14 años que participan en delitos graves. Hay países de la región que han encarado este tema”, dijo el gobernador, sin fijar una postura concreta sobre el tema. En su intervención, reconoció que en la provincia hay “400 mil menores sin trabajo ni estudio” a los que “hay que darles las herramientas” necesarias para impedir que caigan en la delincuencia.
Luego de expresar “dolor y bronca” por el asesinato de Barrenechea, Scioli le dio la palabra al ministro de Justicia bonaerense, Ricardo Casal, quien enumeró todos los cambios realizados por el actual gobierno para acelerar el accionar de los juzgados provinciales y luego señaló la necesidad de abrir la discusión sobre “la imputabilidad de los menores”. En ese sentido mencionó la existencia, en el Congreso de la Nación, de 14 proyectos referidos al tema. Aunque Casal no lo precisó, esas iniciativas apuntan a establecer la vigencia de un sistema penal para adolescentes que brinde a los chicos acusados de delitos graves la posibilidad de asumir su defensa y, en todo caso, recibir condenas que no serían tan duras como las que se aplican, para los mismos casos, a los mayores.
Scioli dio como ejemplos las leyes de otros países de la región, como Uruguay, Brasil y Paraguay que “tienen leyes que fijan la imputabilidad en delitos graves a partir de los 13 o 14 años”. Tampoco explicó que en algunos de los países mencionados y en otros de América latina, el sistema penal juvenil aplica penas que, en algunos casos, no superan los tres años de prisión, incluso en los delitos graves, por tratarse de menores.
Consultado por PáginaI12, el especialista en minoridad Carlos Bigalli consideró que la baja de la edad de los menores en materia penal “es una propuesta sencillamente inconstitucional porque la Convención sobre los Derechos del Niño proscribe toda alternativa que suponga aplicar el régimen para adultos a los que no han cumplido los 18 años”. Por otro lado, Bigalli sostuvo que, en los hechos, “en algunos ámbitos de la Argentina, en la realidad, ya existen personas que no deberían ser punibles por su edad y que, sin embargo, están entrampadas por un poder punitivo sin los límites ni las garantías del derecho penal”.
“Eso es lo que les pasa a personas menores de 16 años que están privadas de su libertad por aplicación de la ley de facto 22.278, que establece condiciones ‘especiales’ de punibilidad que son encubiertas bajo el ropaje de una guarda tutelar. La Corte Suprema de Justicia de la Nación tiene todavía que resolver un hábeas corpus colectivo interpuesto por la Fundación Sur en favor de personas no punibles que están privadas de la libertad en el país”, explicó Bigalli. “La Cámara Nacional de Casación ya hizo lugar al planteo y declaró inconstitucionales las normas que habilitan esa respuesta punitiva con cosmética tutelar, pero las personas no punibles siguen privadas de su libertad.”
Para Bigalli, desde el siglo XII, “todos los discursos del poder validan las políticas persecutorias de los que perdieron en el reparto de bienes. Los que perdieron en el reparto de bienes ganaron en el reparto de males. Esto pasa con los pobres y con los hijos de los pobres”. Laura Mussa, por su parte, dijo estar “muy preocupada y muy asustada” por las palabras del gobernador Scioli porque parece que “su única respuesta sería la de endurecer las leyes, como ha pasado ya otras veces en nuestra historia reciente con malos resultados para todos”, en alusión a la llamada doctrina Blumberg, surgida a partir del asesinato del joven Axel Blumberg y de la influencia que tuvo sobre los legisladores, su padre, Juan Carlos. “Estas respuestas son absolutamente incoherentes. El Estado debería responder con más educación y con puestos de trabajo. Scioli habló ayer del Estado responsable, pero como si él no fuera parte del Estado. Lo que esperamos es una respuesta seria en materia de política criminal y no parches que nacen de la emergencia.”

Argentina - Página 12
El debate pendiente sobre la situación penal de los chicos

Gustavo Palmieri *
“Un despropósito”
“Centrar la atención en la edad de imputabilidad de los menores como principal eje de las políticas de seguridad no tiene coherencia. Es no responder a un problema que tiene que ver con otros causales, principalmente con la falta de políticas preventivas y con la falta de investigación judicial sobre las redes de violencia que tienen como víctimas a esos chicos. Por otro lado, la modificación de la edad de imputabilidad no es decisión de la provincia sino algo que se debe determinar a nivel nacional. Y la realidad es que Argentina está muy lejos de pensar en solucionar la situación penal de sus chicos y jóvenes. Si bien se aprobó la Ley integral de protección y promoción de los derechos del niño, es necesaria una ley penal juvenil con la que se complemente y con la que pueda funcionar correctamente. Así, lo único que se logró fue un vacío penal generando una confusión entre los chicos con problemas asistenciales y los que tienen causas penales que no modificó en nada la situación judicial de los chicos. Hay varios proyectos de ley de responsabilidad penal juvenil en el Congreso nacional, pero están trabados, así que hasta que no se avance en el tema, hablar de bajar la edad de imputabilidad es un despropósito.”
* Abogado del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

sábado, 25 de octubre de 2008

Emilianos



En Buenos Aires (nos escribe Alejo García)
Desde este espacio queremos recordar a Emiliano, quien el pasado miércoles 8 de Octubre falleció víctima de un enfrentamiento en el Barrio del Bajo Flores, en la ciudad de Buenos Aires, con sólo 19 años. Emi fue Co-realizador del documental 'Los Nadies' y del corto 'Los de andar con pies descalzos'.

No queremos que su muerte quede en el olvido ni que se sume como un número más en la estadística de los chicos y chicas que mueren todos los días por causas evitables en nuestro querido país.

Lo vamos a extrañar muchisimo.

"Brotará de la sangre ternura;
inocencia y espejos
donde irán a correr travesuras
nuevos niños y viejos.

Servirá de señal cada huella
de las horas felices.
Se sabrá tanto de las estrellas
como de cicatrices"

(Silvio Rodriguez)



EMILIANO GONZALES
CINE EN MOVIMIENTO




En Colombia (nos escribe Luis Felipe Ulloa)
No hace dos días que la directora del cuerpo de seguridad DAS tuvo que renunciar por seguimiento ilegal desde esa institución a un senador de oposición que ha sido un impulsor de la investigación por la parapolítica. No olvidemos que quien era antes director esta siendo investigado por su relación con la parapolítica (políticos ligados al apramilitarismo). Ahora tenemos más. No hay que perder la memoria.

¿Recuerdan los jóvenes desaparecidos? No... no los de Engativa... Me refiero a los once de Soacha. Que también aparecieron muertos supuestamente en combate.
¿Recuerdan las negativas? ¿Los "nosotros no fuimos"? Bueno... es decir malo... muy MALO. Hoy tenemos otra noticia corta y directa... Implicados dos coroneles y un teniente coronel... ¿Otro hecho aislado? ¿Se comen el cuento? Aqui va (copiado literalmente):

Relevan de su cargo a 3 militares por la desaparición de 11 jóvenes en Bogotá

El comandante general de ejército Mario Montoya aseguró que los tres miembros del ejército pertenecen a la Brigada Móvil 15 y a la V División
Los sindicados son: el coronel Santiago Herrera, jefe de la Brigada Móvil, el coronel Rubén Castro, jefe de estado mayor y el teniente coronel Gabriel Ruiz, jefe de operaciones, todos vinculados con las desapariciones de Soacha.
Según el general Mario Montoya comandante del ejército, el relevo de sus cargos de los altos oficiales obedece a los serios indicios que los comprometen en la actual investigación.
Fuente:
Noticias Uno. Colombia.- http://www.noticiasuno.com/noticias/relevan-de-su-cargo-a-3-militares-por-la-desaparicin-de-11-jvenes-en-bogot.html Acceso en—Octubre 25 de 2008.--




En el fin del mundo


Esta semana tuve el privilegio de trabajar con adolescentes de Ushuaia, Río Grande, Tolhuin y Buenos Aires y con sus docentes en el encuentro nacional "Escuela y multimedios" que organizó la escuela Sábato de Ushuaia.
Chicos y chicas que en sus escuelas hacen producción de medios. Se expresan: hablan del dolor, del amor, del mundo, hablan de la historia, de la escuela, de la imaginación, de la esperanza.
Les llevé videos hechos por chicos de Salta, Tucumán y Jujuy. Se conmovieron al notar cuántas cosas tenían en común, qué parecidas las debilidades, las fortalezas, la pasión, las búsquedas.
Los chicos también hablan de las muertes a manos de las fuerzas "de seguridad", las muertes que se cobran las drogas, las de la pérdida del deseo de estar vivos... y lo hacen juntos, en la escuela, en la biblioteca, en la radio, en las organizaciones de la comunidad.
Nos va la vida, entiendo, en seguir construyendo espacios donde no les hablemos A los chicos, sino que hablemos CON ellos. Diálogo. Comunicación. Proyectos. Para pelearle a la muerte, a la de ellos, a la nuestra, a las muertes que cargamos en el alma. No se si el abrazarnos podrá detener a la máquina de muerte en la que se ha convertido este planeta, pero no se hacer otra cosa...


Por eso, querido Alejo, a vos y a toda la gente de Cine en Movimiento va un abrazo enorme, lleno de lágrimas, por cada Emiliano que nos matan, más vivos tendremos que estar. Los queremos mucho.
María Fernanda

viernes, 17 de octubre de 2008

Futuros

Micros Derechos del Niño, la Niña y Adolescentes - Canal Encuentro

domingo, 12 de octubre de 2008

Al maestro Bayer



Osvaldo Bayer: ¡Cuántas cosas que se saben por VOS!
por Arbolito

EL CULTO POR LOS ASESINOS
(Por Osvaldo Bayer)
El culto de la Argentina oficial por los asesinos de rango es una constante. Al general Lavalle asesino de Dorrego -un mártir de la incipiente democracia- se lo premió dándole su nombre a una de las principales calles céntricas y un monumento justo frente al Palacio de la Justicia (un símbolo de esta Argentina mágico-realista) mientras que a la víctima se la mandó a los extramuros de Palermo de aquellos tiempos dándole su nombre a un callejón de tierra. El general fusilador pasó a ser un personaje romántico para la literatura, hablándose de su tristeza y la mala suerte de su destino. Sospechosamente muy poco tiempo después de los fusilamientos de junio de 1956 bajo Aramburu recomenzó el culto por el fusilador de Dorrego. Hasta se hizo una balada con acompañamiento de guitarra que cantaba al "romántico" y triste fusilador.

Al general Aramburu, por ejemplo, se le ha erigido un monumento y todos los aniversarios de su asesinato concurren representantes oficiales del gobierno de turno a hacer el consabido minuto de silencio (en vez de gritar la verdad de los asesinos de junio) y calles importantes llevan su nombre en varias ciudades. En vez del nombre de las víctimas, para que nos sirva de advertencia en el futuro, premiamos a los victimarios.

Pero, tal vez, la actitud más perversa de ponerse de rodillas ante los tiranos fue la decisión de bautizar con el nombre del militar José Félix Uriburu al puente que cruza el Riachuelo. El fascista uniformado que aprovechó las armas para derrocar al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen, quebrando así el orden constitucional nacido en 1916 tiene ahí su monumento. El déspota barato y brutal ordenó fusilamientos, cárcel y fue el que oficializó la tortura con la picana eléctrica de Lugones hijo, padre legítimo de los Patti y Bussi actuales.

Para vergüenza de todos nosotros, los miles que atraviesan día tras día el Riachuelo tienen que sufrir la ignominia de leer el nombre de quien ejerció la fuerza bruta contra la dignidad y la libertad. En mis manos tengo un folleto, amarillento ya, desde cuya tapa me mira un muchacho sonriente, con cara de campesino español, Joaquín Penina, el primer fusilado "por la barbarie uriburista", como está en la tapa de este cuadernillo editado por el Comité Pro Presos y Deportados de Rosario, en julio de 1932.

¿Quién era Joaquín Penina? Un albañil de 26 años, que vendía libros después del trabajo. Libros libertarios. Pero dejemos hablar al folleto: "Penina tenía alma de apóstol. Fue un profundo rebelde. Vivió de cerca la injusticia social, amó el alma proletaria más que la suya propia. Como quien se libra de un pesado lastre, desposeyó su espíritu de todo egoísmo. La solidaridad fue en él un hecho profundo y vivido. En cada violencia ajena templaba su carácter. Así se hizo rebelde. Su rebeldía sin ruidos, sin gestos vacíos, pero de gran firmeza, se asentó en el dolor de muchos años tristes y dentro de su cerebro inquieto sólo vivió un deseo continuo: sembrar ideas. La dictadura lo sorprendió sembrando, para abrirle surcos de fuego en su carne y en su alma. Frente a la boca de sus pistolas, su rostro, sonriente siempre, enamorado de la vida a pesar de todas las injusticias, no pudo traducir rencor sino lástima hacia los criminales de la patria".

Joaquín Penina fue acusado de imprimir volantes contra Uriburu y de repartirlo. Lo que no hicieron los radicales que dejaron caer su gobierno ante un general que llegó a la Rosada con una decena de cadetes militares, lo hizo un obrero libertario. Militares y policías asaltaron la humilde habitación del albañil, lo arrastraron a la comisaría y a la noche lo fusilaron. Los autores del crimen tan vil fueron el teniente coronel Rodolfo Lebrero, el mayor Carlos Ricchieri (otro militar del mismo apellido, el general Ovidio Ricchieri sería uno de los más feroces representantes del sistema de desaparición de personas a partir de 1976); el capitán Luis Sarmiento y los policías Félix de la Fuente, Marcelino Calambé y Angel Benavídez. Los militares y policías que allanaron la pieza del obrero Penina se llevaron como botín 600 pesos, que éste había ahorrado para pagar el pasaje de sus padres desde España. La misma práctica aberrante de los "muchachos" de Videla y Massera.

El jefe del pelotón de fusilamientos fue el subteniente Jorge Rodríguez, quien dos años después del crimen denunciará -como Scilingo sesenta años más tarde- los detalles del crimen y mostrará su arrepentimiento público haciendo la denuncia que recogieron los diarios. Señaló el subteniente que a él le tocó el fusilamiento por estar de oficial de guardia en la noche del 10 de setiembre de 1930. Se le aproximó el capitán Sarmiento para decirle que debía ejecutar "a un individuo". Al pedirle aclaración de quién se trataba respondió "es un anarquista que fue sorprendido mientras imprimía panfletos incitando al pueblo y a la tropa contra las autoridades que rigen el país".

El detenido fue llevado en un camión celular hasta las barrancas del Saladillo. El pelotón estaba integrado por el subteniente Rodríguez y tres soldados, no con armas reglamentarias, sino con pistolas Colt. El subteniente Rodríguez describió así los últimos momento de Penina: "Fue bajado del camión y sintió el ruido de las cargas de las pistolas. Entonces yo, que lo tenía a un paso, lo vi abrir los ojos en mirada de asombro y rápidamente comprender. Dio un medio paso atrás y le vi morderse el labio inferior como si prefiriera sentir el dolor de su carne más no el temor. Yo iba detrás. Desde que lo había visto bajar, en mi frente y en mis ojos sentía que se había posado un velo de extrañeza y de irrealidad. No quise prolongar la valiente agonía de ese hombre. Ordené: ¡Apunten! Entonces el reo giró la cabeza hacia la izquierda y mirando con odio al grupo que presenciaba, gritó: "-¡Viva la anarquía! -su voz era templada, yo no ví temor.

"¡Fuego! -ordené, sin ver ya nada. Tres tiros".

Después de describir cómo le dio en la cabeza él mismo con el tiro de gracia, agregó el subteniente: "Todos nos acercamos hasta donde estaba el cadáver y alguien dijo: 'Fue un valiente hasta el último momento'. Vestía pobremente: zapatos de caña; pantalón, no sé si de fantasía o marrón oscuro. Un saco también oscuro. Era rubio y de pequeña estatura. Representaba unos 25 o 26 años. De sus bolsillos se sacaron dos o tres galletas marineras muy duras y en parte comidas, y un giro de cinco pesetas para un hermano de Barcelona. El giro no llegó a mis manos ni sé tampoco quién se lo llevó".

Zaherido, humillado, robado, fusilado. Somos todos asesinos. Los argentinos somos derechos y humanos. Votamos en forma directa y secreta por Bussi y Patti. Después nos indignamos contra el estudiante Ahumada que pateó a su profesora. Cuando no es más que un aprendiz de Patti y Bussi y la sociedad que le damos nosotros.

Un grupo de amigos pedirá al Concejo Deliberante que cambie el nombre del tirano asesino por el de su primera víctima: el obrero Joaquín Penina en el puente que une la capital con Valentín Alsina. Sería un principio para poder mirarnos en el espejo.

sábado, 11 de octubre de 2008

¿Qué hacemos con la risa?


Por Adrián Viale para Página 12

Volvió Capusotto. Y con él, el que probablemente sea su personaje más entrañable: Bombita Rodríguez. Bombita Rodríguez, el Palito Ortega montonero, hace reír, y mucho, en cada una de sus presentaciones.
¿Por qué nos hace reír Bombita? Es una pregunta que comencé a hacerme desde que lo vi por primera vez, cantando “Burgueses: atrás, atrás” y “Armas para el pueblo, armas para el pueblo ya”. ¿Por qué Bombita hace reír? Bombita habla de la clase obrera, habla de la liberación nacional, habla de los explotadores y los explotados, habla de los burgueses y los proletarios, habla de la cultura popular, de la educación de las masas, del socialismo. Evidentemente esto nos hace reír. ¿Por qué? ¿Por qué en la década del ’70 estas cosas no hacían reír? No sólo no hacían reír. Hubo gente que tomó tan en serio todo esto, que llegó a vivir sólo para estas ideas, llegó a soportar torturas, llegó hasta a dar la vida (su propia vida... la única que tenían) ¿Cómo pasó? ¿Por qué en la década del ’70 se decía clase obrera, proletarios y burgueses, explotadores y explotados, liberación nacional, socialismo, y nadie se reía? ¿Puede ser que la respuesta esté en los significados? ¿Qué significa hoy para nosotros la clase obrera, el socialismo, los explotadores? Para ellos significaba algo manifiesto: era época de certezas, de buenos y malos, de relaciones sociales evidentes y cristalinas. De un lado de la sociedad, los explotadores; del otro, los explotados. De un lado de la sociedad el mal burgués; del otro, el pobre proletario. De un lado del mundo el imperio; del otro, el país subordinado. La verdad se imponía.
Eran los tiempos de la explotación del hombre por el hombre. Eran los tiempos en que la posibilidad de transformar la sociedad estaba al alcance de la mano. Sólo había que reunirse y hacerlo ¿Cuándo se perdió la certeza? ¿Quién terminó con las certidumbres? Contestar “el posmodernismo” es patear la pelota afuera. El posmodernismo no es un hecho social que se impone. El posmodernismo somos nosotros mismos cuando pensamos que las certidumbres han sido socavadas, cuando creemos que las relaciones sociales se han vuelto opacas, cuando consideramos que la sociedad es incomprensible (e intransformable). El posmodernismo es un espíritu de época, una aciaga derrota, una resignación cobarde. No una verdad que se impone. La verdad está ahí afuera. Y sigue siendo evidente. Explotadores y explotados, proletarios, imperio, educación, socialismo. ¿Meras fórmulas vacías? Transformación de la sociedad. ¿Ridiculez anacrónica? La diferencia entre los ’70 y el presente no está en lo que las palabras significan. La diferencia está en nuestra relación con los significados. Las palabras ya no denotan, para nosotros, una verdad objetiva. ¿Es mala la duda? Por supuesto que no. Lo malo es dudar de todo. Esta es una época en que nadie puede tener verdades. Ni siquiera las obvias. Nuestra época fomenta la ambigüedad, el equívoco, las complejidades y matices. La verdad no se dice. Esto puede verse en los medios. Hoy, la única manera de transmitir ideología (o mejor diría, ideales) es ocultándola. Cualquiera que grite a los cuatro vientos lo que piensa sólo provocará sonrisas.
CNN o Canal 11 son buenos, serios, mesurados: su ideología está oculta. La radio de las Madres de Plaza de Mayo o Telesur son malos, ridículos, exagerados: su ideología se grita. Estos últimos no saben que las verdades ahora son muchas, y cada cual elige la que quiere. No saben que hoy cualquier verdad es buena. ¿Pero por qué Bombita hace reír?
Una vez dijo Alejandro Dolina que el humor era poner una cosa en un lugar que no le corresponde. Esta definición hace que todo anacronismo sea potencialmente gracioso. Bombita es certero: sabe que hay explotadores y explotados, sabe que si se quiere luchar por el socialismo hay que decirlo, sabe que para transformar una sociedad es necesaria la educación popular, sabe que existe una lucha por la liberación de los oprimidos. Bombita lo dice, sin medias tintas, como quien dice una verdad evidente. Como quien dice “salió el sol”, Bombita dice “la clase obrera tiene que luchar por el socialismo”. En su contexto, los ’70, Bombita se convierte en un personaje famoso, querido, estimado. En nuestra época, plagada de cinismo e hipocresía, en nuestra época de verdades a medias, de ambigüedades, de dudas, la verborragia certera y contundente de Bombita mueve a risa. Es anacrónica. Fuera de época. Para Bombita las relaciones sociales son evidentes. Nosotros preferimos ignorarlas. Canciones con ideología, verdades irrefutables... Esperanza. Bombita nos hace reír. Y mucho. Lamentablemente. http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-112943-2008-10-08.html


Con admiración, valoración, respeto y amor a Bombita, a Capusotto y a Adrián Viale me permito agregar unas preguntas a este interesantísimo artículo: ¿Y si empezar a reírnos deja de significar solamente no poder hacer otra cosa con esta historia y este presente? ¿Si deja de ser solamente la opción de mutar la impotencia en carcajada para ocultar llantos acumulados, dolores tan profuntos, ausencias tan tremendas? ¿Y si empezar a reírnos es una forma de empezar de nuevo?
Alejandro Davio, en la canción que hizo con León dice "que aún estamos vivos y vamos por más" Si lo dice él que tiene es su haber 17 operaciones en el Garraham y ahora está de gira por todo el país haciendo su música...
Si lo dicen las Madres, las Abuelas, los HIJOS...
En el centro de alfabetización en Ciudad Oculta, un día María me explicó: poder leer los libros y el diario es muy importante para entender, pero nosotros más lo que aprendimos es lo que ustedes nos enseñaron de que nosotros ya sabíamos.
Me parece que el asunto está en qué hacemos con esta risa, si la podemos defender como ALEGRÍA, propone Mario Benedetti desde hace más de veinte años.
Por ahí para mí resulta más facil porque tengo una hija de 16 que se llama Ayelen, que significa ALEGRÍA en lengua MAPUCHE, y ella la "significa" todos los días. Se ríe mucho con Bombita, y pinta banderas con la cara del Che. Creo que los chicos a veces saben más que nosotros de qué se ríen.

María Fernanda




domingo, 28 de septiembre de 2008

La MARIMBA

Invito a leer el artículo que escribí como "Origen e identidad de las pandillas juveniles" y que publicó el diario Hondureño "El Heraldo". Aquí va el link, para quienes quieran leerlo directamente en el periódico, y también adjunto el escrito original. Los editores del diario me separaron los párrafos de una manera que no me gusta... pero ni modo...

Serán bienvenidos comentarios de cualquier tipo, aportes y disensos... de verdad!!!

Luis Felipe

El documento original es el siguiente:
ORIGEN E IDENTIDAD DE LAS PANDILLAS JUVENILES
Luis Felipe Ulloa
(Publicado en El Heraldo de Honduras, en Septiembre 28 de 2008) http://www.elheraldo.hn/content/view/full/23388


Uno podría pensar que ya todo está dicho respecto a las llamadas "pandillas juveniles" porque se han registrado montones de textos y eventos sobre el tema. Igual podría afirmarse que no se ha hecho mucho o no se ha hecho lo correcto, porque el fenómeno crece. Pero aún hay piezas que deben ponerse en su lugar. Yo quiero centrar la atención en tres aspectos: las responsabilidades originales, la identidad y la intervención.

Responsabilidades originales

Las pandillas juveniles centroamericanas como las conocemos hoy no se originaron en Centroamérica, sino en USA donde ya existía una larga historia de pandillas entre las que sobresalían las de norteamericanos negros, las de origen asiático, las italianas, las irlandesas y las judías… todas con causa común que se sintetiza en la misma palabra: Exclusión. En su origen, nuestros niños y niñas que llegaron allá eran parte de familias que escapaban de la violencia, o de la pobreza o que simplemente buscaban mejores condiciones de vida. Esos niños no eran pandilleros solo que en medio de la exclusión y la necesidad su vivencia en USA los convirtió en ello. Luego los deportaron y los siguen deportando con la etiqueta de pandilleros. Al hacerlo-se equivocaron de nuevo- y contribuyeron enormemente a extender el fenómeno, a globalizarlo… sin avanzar en resolverlo.

Ante eso un ciudadano "de a pie" pensaría que si allá se afectaron, es a USA a quien corresponde aplicar "in situ" los tratamientos apropiados para eliminar la etiqueta que los empezó a marcar. Era su responsabilidad y se despojaron de ella. A nuestros gobiernos centroamericanos les correspondería en este caso ver que a estos ciudadanos se les respetaran sus derechos humanos. Retomar eso es la primera propuesta de esta nota.

Identidad

La percepción de la identidad de una pandilla en particular, como en cualquier tipo de organización, es la plataforma necesaria para redefinir su futuro. Una afortunada experiencia en Estelí, Nicaragua, que tuve la oportunidad de conducir nos hizo comprender que no existen 'las" pandillas y que hay "pandillas de pandillas".

El código penal en California define las pandillas como "cualquier organización, asociación, o grupo de tres o más personas, ya sea formal o informal, que tiene como una de sus principales actividades la comisión de uno o más actos criminales [específicos], tienen un nombre, una señal o símbolo en común, y cuyos miembros por separado o en conjunto participan en o han participado en un patrón de actividad pandillera criminal" (sección 186.22 /f del Código Penal de California). Obsérvese que aquí se incluye la comisión de delitos como intención.

En Estelí, cuando era la segunda ciudad más violenta en Nicaragua, no nos parecía que podíamos generalizar tanto. Ya la gente asociaba demasiado "jóvenes en conflicto" con "pandilla" y "pandilla" con "delincuentes". Iniciamos una exploración del fenómeno incluyendo como participantes a los jefes de sector de la policía y a los Ángeles del Infierno, los Frioles, La Mara Salvatrucha (local), los Poison-Nirvana, los Aluminio y los Vengaboys y dispuestos a poner en cuestión todo.

Esta investigación participativa, alimentó la disponibilidad de los muchachos y acciones de varias instituciones, que llevaron a que Estelí dejara de ser uno de los municipios con más grave situación de delitos por grupos de jóvenes. Pero lo que quiero resaltar es que al avanzar el estudio cambiamos hasta la definición de entrada que teníamos y decidimos alejarnos del término "pandilla", así como el de "mara" para usar "marimba" palabra deliciosa –aunque no exclusiva- que usaban los muchachos familiarmente para referirse a colectivos y en este caso a sus agrupaciones en sentido genérico. En nuestro caso vimos a cada "marimba" como…

"Una organización creada, integrada y dirigida por jóvenes habitantes de un territorio, que tiene un nombre asumido por los muchachos, y que cuenta con una historia de enfrentamiento con otros grupos juveniles. En tanto organización, sus miembros se reconocen entre sí como bróderes (castellanización del término “brothers” que significa “hermanos”), han desarrollado su propia identidad; manejan símbolos, lenguaje y conductas que los identifican entre sí y los diferencian de otros grupos; y respetan reglas y principios explícitos e implícitos. El conjunto de actividades que hasta el momento desarrollan se engloba en lo que ellos mismos reconocen como "la vagancia". Sus miembros –como cualquier otro ser humano y sobre todo como jóvenes, tienen sueños que quisieran lograr y otros por construir".

En esta definición "la vagancia" es una dinámica que según los jóvenes integrantes incluye cinco componentes que en sus palabras son 'juntarse con los bróderes', 'andar por ahí', 'el alucín', 'defenderse' y 'chavalear'. Es decir: estar siempre acompañados, reunirse en su lugar, recorrer su barrio; ir la los barrios de grupos amigos; y cuando están decididos a que intenten "turquearlos" (o golpearlos) también adentrarse en los barrios 'enemigos'; Usar estimulantes y/o evasores de la realidad, generalmente cerveza o licores fuertes y en algunos casos sustancias psicoactivas; defender su sector o barrio, cuando son agredidos por otros grupos; andar tras las muchachas, a veces para compartir, buscar "jaña" (o novia) y en muchos casos con la intención de buscar relaciones sexuales.

Consideramos que las conductas ligadas comúnmente a "lo pandilleril" no necesariamente tienen que seguir siendo la esencia de la "marimba". El grupo sigue siendo marimba si mantiene su relación organizativa aunque deje de tener conductas que sí son "pandilleriles", es decir si deja de transgredir la ley y de usar la violencia (por ejemplo si no vuelve a tener sus combates). También se desprende de ahí que unas marimbas pueden tener una conductas pandilleriles y otras no.

Sabemos que la 'vagancia' puede derivar en violencia y en transgresiones del orden y la ley, sin embargo no estamos vinculando esos aspectos como condiciones inherentes a la definición de marimba, sino como situaciones frecuentes. Tampoco mencionamos como parte esencial de la definición de 'marimba' a la violencia actual entre grupos, sino que está en términos de pasado: Decíamos que "cuenta con una historia de enfrentamientos", es decir tiene que haber tenido enfrentamientos antes.

En las marimbas-o si se quiere llamarlas todavía "pandillas"- de Estelí que intervinieron en el estudio reconocimos las siguientes coincidencias:

Tienen una visión: Quieren ser famosas y respetadas. "Queremos ser el grupo más famoso de Estelí". Su misión es llenar vacíos de sus miembros, autoprotegerse y proteger el barrio. El barrio es su territorio, el área a la que pertenece la marimba, por él se identifican a sí mismos los miembros de la marimba y por él son identificados por otros actores. La vagancia fue mencionada como la intención básica de las marimbas, aunque ya comenzaba a haber indicios de que algunas pandillas empezaban a definir como intención conseguir ingresos... y no por medios considerados legales.

Cuentan con pilares espirituales (valores y principios), entre los que resaltaron cuatro: la necesidad de reconocimiento y respeto que deriva de la invisibilidad y la exclusión social. Llevado al extremo este reconocimiento deriva en la "fama", que ya mencionamos. El ser "Empujados". que concentra la audacia, la valentía para enfrentar riesgos, pero aunada con su capacidad para hacerlo bien. No es bien visto "acalambrarse" ante las dificultades. Es un valor que deriva de la necesidad de sobrevivencia del colectivo y sus miembros en un ambiente hostil. Todos hablan de la Hermandad o ser familia, que muestra una relación de unidad como colectivo. Incorpora la confianza entre los miembros, comunicarse, compartir y el muy mencionado respeto. Este valor responde a la carencia de cariño en muchos de los espacios naturales de los jóvenes, incluyendo la familia. Y también está la búsqueda del gozo, en el desarrollo de sus actividades que ocupa un papel importante en las acciones de las marimbas. Por eso los muchachos se incorporan pronto a campeonatos y festividades.

Intervención como organizaciones

Las marimbas pueden ser famosas de muchas maneras, sin embargo los espacios disponibles hasta ahora solo suelen dar campo a la violencia, que es lo que asusta y lo que resaltan los medios de comunicación… pero la mano dura fracasó como respuesta. Otra posibilidad es reconocer a estas agrupaciones como "organizaciones" y abrir así la posibilidad de acciones del tipo "desarrollo organizacional", "reinventar las organizaciones" etc.

El camino inicia revisando con cada pandilla su identidad para lo que los muchachos expandilleros son de gran ayuda. Apelamos a su percepción de su historia colectiva, del futuro y del entorno. Luego en un ejercicio de planificación estratégica ayudamos a construir colectivamente un futuro posible y deseable, para lo que debemos contar con la decisión y compromiso de distintos actores locales, que hagan posible echarlo a andar. Y entonces empezamos a ejecutar lo decidido-priorizado con un acompañamiento a los muchachos que va a ser muy cercano al inicio y luego poco a poco más alejado, hasta que solo sea puntual.

Hay dificultades, claro. Cuando se ha perdido la costumbre y hay elementos distractores es complicado volver a trabajar o a estudiar y empezar a cumplir con ciertas reglas. No es fácil dialogar cuando la violencia ha sido la manera de resolver los conflictos. El proceso necesariamente ha de propiciar acuerdos de paz entre organizaciones rivales, y luego ampliar estos acuerdos a organizaciones no contempladas inicialmente que son amigas de un grupo pero no del otro, porque la lealtad es una norma entre grupos y por encima del acuerdo de paz un grupo atacado cuenta con sus amigos para defenderse.

Pero la complicación más grande recae en los otros actores que deben estar vinculados. De ellos se requiere enfrentar otra realidad con compromiso, flexibilidad, creatividad y claro suficientes recursos. En resumen se trata de diferenciar las pandillas, trabajar con ellas una a una y cumplir.


Nota: El estudio que se menciona es: "Por qué no terminamos esto: Diagnóstico de las pandillas juveniles de Estelí". Autor: Luis Felipe Ulloa. Propiciado por ADESO "Las Segovias" y Policía Nacional de Estelí. 2004, Nicaragua.

domingo, 21 de septiembre de 2008

¡Gente grande!

El Monitor - CANAL ENCUENTRO

Esta semana estuvimos jugando en Córdoba (Argentina) con docentes de las provincias de Chaco, Formosa, San Luis y los locales cordobeses. Jugamos a que hacíamos un encuentro e inventábamos animaciones con un programa de software libre que se llama Monkey Jam, y hacíamos muñequitos de plastilina, de tiza, de marcadores, crayones, escenarios, mundos, viajes, travesías y a todo eso le sacábamos fotos para desarrollar la técnica que se llama "Stop Motion" mediante la cual la sucesión de fotos fijas simula movimiento.

Y en cada historia inventada nos movimos, bailamos, cantamos, nos reimos, nos conmovimos, nos abrazamos, nos preocupamos, nos emocionamos, discutimos, dialogamos, creamos, hicimos, deshicimos y volvimos a empezar.

Jugamos.

Gente grande...

Maravillosa oportunidad de la vida poder seguir jugando con gente que inventa mundos posibles en cada escuela de la Argentina, en una escuela incendiada con dos computadoras en mesas con rueditas, con pibes que no comen o comen mal y mientras aprenden que deben luchar por sus derechos también tienen la posibilidad de soñar, de inventar junto a otros, de aprender que hay un lugar con gente que quiere ayudarlos a decir los amores, los dolores, la incertidumbre, las fantasías, con viejos y nuevos lenguajes de la expresión. Gente que quiere escuchar lo que tienen para contar y para inventar, para priorizar una construcción del conocimiento: la de comprender los sentidos de estar vivos...

Sin duda: gente GRANDE.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Es la economía ¿Idiota o cómplice?



MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES

TRANSNACIONALES Y SUS TRASLADOS AL CONO SUR

GENERACION DE EMPLEO E INVERSIONES

PRENSA, MARKETING Y PUBLICIDAD

RODADA DURANTE 15 MESES EN BRASIL, FINLANDIA, PARAGUAY, URUGUAY, ARGENTINA Y CHILE

23 de septiembre - 20 hs Auditorio TEA Imagen Pte Uriburu 353 - Buenos Aires

CONFERENCIA DE PRENSA, PRESENTACIÓN, PROYECCIÓN Y DEBATE
Alfredo Zaiat - Economista y Periodista - Argentina

Alcira Argumedo - Sociologa y Escritora - Argentina

Marcelo Calazanz - Sociologo - FASE - Espiritu Santo - Brasil

Ricardo Carrere - Movimiento Mundial Bosques Tropicales - Montevideo - Uruguay

IMPRESCINDIBLE CONTAR CON ACREDITACION: Entrada Gratuita

info@radiotea.com.ar

viernes, 12 de septiembre de 2008

La comun-unidad

Micros Derechos del Niño, la Niña y Adolescentes - CANAL ENCUENTRO


Artista: La Renga
Album: Despedazado por mil partes
Canción: El final es en donde partí

Déjame ver que hay para saborear esta vuelta,

la carta no está siempre a tu alcance en los matutinos.

Loco de pensar que se dispute el poder y la gloria,

y con el frío de un reino las almas congelar.

Cuánta verdad, cuánta mentira y cuántas palabras,

y todo ese motor para devastar tu inconciente.

¿Y en qué lugar, habrá consuelo para mi locura?,

¿Esta ironía con qué se cura? si el final es en donde partí,

¿Y a quién llamar?, ¿A quién golpearle la puerta tan tarde?,

¿Con quién hablar cuando no hay nadie?

si esta noche no puedo dormir.

Déjame ver que hay para saborear esta vuelta,

la verdad, la mentira y la mueca de tu ingenuidad.

Cuántas palabras se disputan el poder y la gloria,

y cuántas vidas se pierden en el frío de un reino mortal.

Loco de pensar, queriendo entrar en razón y el corazón,

tiene razones que la propia razón nunca entenderá .

¿Y adónde voy?, siempre voy a buscar lo que es mío,

aunque el planeta termine en un círculo,

y el final es en donde partí.

No llores más, dame la mano, contame tu suerte,

de esta manera quizás no sea la muerte,

la que nos logre apagar el dolor.

¿Y en que lugar, habrá consuelo para mi locura?,

¿Eesta ironía con qué se cura? si el final es en donde partí.

No llores más, dame la mano contame tu suerte,

de esta manera quizás no sea la muerte,

la que nos logre apagar el dolor.

Crear jugando

Micros de los Derechos del Niño, la Niña y los Adolescentes - CANAL ENCUENTRO

Una vez en un taller que estábamos haciendo con el nombre: "Pensar, usar y hacer los medios en la escuela", un supervisor del nivel secundario de la Prov. de Buenos Aires me dijo: "Muy lindo esto que nos propones... lo de hacer radioteatros... muy entretenido, pero seamos sinceros: esto no es LA educación"

En ese mismo taller sus colegas (más "juguetones") habían producido radioteatros sobre temas variados: la integración de la educación física a la vida institucional, la educación sexual, la desvalorización de las artes como leguajes del conocimiento, la amistad, la exclusión social y sus manifestaciones en la escuela, la historia del folklore, etc.

Con una adrenalina inédita para ellos habían producido piezas valiosísimas en muy pocas horas de trabajo, interactuando, creando juntos, JUGANDO. Aunque eran radioteatros, se disfrazaron, sacaron fotos, bailaron, además de actuar, cantar, hacer los efectos de sonido y... emocionarse.

El señor supervisor se había perdido esa parte porque estaba en una reunión sobre cosas importantes de la educación.

jueves, 11 de septiembre de 2008

domingo, 31 de agosto de 2008

Justicia

Tucumán, el azúcar y la sangre
Fragmento de Tucumán, el azúcar y la sangre (2007), documental dirigido por Eduardo Anguita con guión de Alberto C. Elizalde. El documental narra a través de las voces de sus protagonistas diez años de pobreza, violencia y lucha por la justicia social, profundiza en los hechos, los protagonistas y los procesos que se destacan como hitos de las luchas por la dignidad nacional, la justicia social y los derechos humanos. Sencillos trabajadores del campo cuentan su tortura y cautiverio, ex integrantes de la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez del ERP vuelven después de largos años a los montes tucumanos a dar su testimonio, sobrevivientes de los campos de concentración relatan su odisea y reafirman su vocación por la verdad y la justicia y representantes del Ministerio Público describen con precisión la tenaz labor que con el apoyo de los organismos de derechos humanos dio sus frutos con el procesamiento por genocidio de Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez, figuras emblemáticas de la represión militar. El documental muestra en sus 86 minutos un abanico de imágenes, testimonios y opiniones sobre la riquísima historia de la lucha del pueblo tucumano y la recurrencia de regímenes dictatoriales y represivos asociados intrínsecamente a las crisis recurrentes de la economía de monocultivo de la caña de azúcar. Se puede ver completo en Google: http://video.google.com/videoplay?docid=7308319609586450690& hl=es

Angèlica del Valle Tula - Testigo del juicio a Bussi



Rodolfo Vargas Aignasse




Sentencia a Bussi y Menéndez

martes, 26 de agosto de 2008

Deseo de vida



Paulo Freire

Algunas ideas sobre la educación

Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los estudiantes no han hecho.

Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado

Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos

Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo

Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando

Enseñar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad

Enseñar exige saber escuchar

Nadie es, si se prohíbe que otros sean

La Pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación

No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión

Decir la palabra verdadera es transformar al mundo

Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa

El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación

El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas

Solo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos

Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre

La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados "ignorantes" son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una "cultura del silencio"

Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir la propia palabra

Defendemos el proceso revolucionario como una acción cultural dialogada conjuntamente con el acceso al poder en el esfuerzo serio y profundo de concientización

La ciencia y la tecnología, en la sociedad revolucionaria, deben estar al servicio de la liberación permanente de la HUMANIZACIÓN del hombre.

La lucha ya no se reduce a retrasar lo que acontecerá o asegurar su llegada; es preciso reinventar el mundo. La educación es indispensable en esa reinvención.

Jamás acepté que la práctica educativa debería limitarse sólo a la lectura de la palabra, a la lectura del texto, sino que debería incluir la lectura del contexto, la lectura del mundo.

Por el camino que inició Paulo Freire

EL PERIODISTA RAUL ZIBECHI SOBRE LA EDUCACION POPULAR EN LATINOAMERICA

El especialista estuvo dando una charla en Rosario y analizó el momento de la educación popular después de 30 años. Cómo hoy está dentro de los propios movimientos sociales y políticos y aún adoptada implícita o explicitamente, por los estados.

Por Alicia Simeoni

Foto: Alberto Gentilcore



Las posibilidades de la educación popular para dar cabida a la autoestima y a la fortaleza política de los sujetos sociales, como son los movimientos surgidos en la etapa del neoliberalismo en Latinoamérica; son analizadas por el periodista uruguayo y analista internacional, Raúl Zibechi. Este miembro del consejo de redacción del semanario Brecha de Uruguay y columnista de La Fogata Digital y del diario La Jornada, de Méjico, estuvo en Rosario para dar un seminario intensivo, justamente sobre el papel de la educación en los movimientos sociales que fue organizado por la Asociación del Magisterio de Santa Fe, seccional Rosario, la Asociación Trabajadores del Estado y el sindicato que nuclea a los docentes universitarios, COAD, junto a la Escuela de Ciudadanía de Rosario y al Centro de Apertura Multicultural en Pichincha. Las experiencias del Movimiento de los Sin Tierra (Brasil) y de los zapatistas (Méjico).
Zibechi piensa en los movimientos sociales a los que considera "de nuevo tipo", es decir "aquellos que nacen en el período neoliberal, en los últimos 20 años, y que tienen, según explica, una impronta diferente a los del período anterior para los que la formación venía, o bien de la academia o de los partidos políticos. "Se trataba de una formación externa a los movimientos, en cambio hoy tenemos un conjunto de experiencias", entre las que enumera a la Central de Trabajadores de la Argentina, y a Madres de Plaza de Mayo, "que buscan una formación propia, dirigida por sí mismos y no dependiente, aunque en relación, con la academia o los partidos políticos".
Cuando Zibechi habla de la educación en los movimientos menciona desde los más desarrollados en Latinoamérica, tal el caso de los Sin Tierra en Brasil o los zapatistas, en Méjico, hasta las acciones que pueden emprenderse en colectivos más pequeños, casi barriales. "Entiendo la educación popular más allá de lo que fue en su inicio el trabajo de Paulo Freire y tiene un sentido más amplio como la formación de la gente activa y organizada en movimientos. Una formación autocentrada y destinada a fortalecer al propio colectivo, a permitir que los saberes ya existentes, individuales y colectivos, se expresen, se expliciten y sirvan para darle cuerpo, autoestima, fuerza política e identidad al propio movimiento. La educación popular, después de tres décadas, se ha vuelto casi de un sentido común en la mayoría de los movimientos de nuevo tipo. Es difícil encontrar espacios en los que las reuniones no tengan algún sentido formativo, pedagógico", dijo a Rosario/12 .
Sobre la educación popular también se abre la nómina de algunos problemas, entre ellos uno al que Zibechi considera importante, que es el de la institucionalización. "Hoy encontramos educación popular en los ministerios sociales, así es en Uruguay y supongo que en el que está a cargo de Alicia Kirchner también. El estado asumió explícitamente, o no, la educación popular". La del Programa Juana Azurduy es una de las formas del Estado partiendo de las premisas de la educación popular.




-En el marco de esta alternativa educativa ¿todo es creatividad o se presentan dificultades?




-Cuando un movimiento político y social como la educacion popular triunfa, y hasta se instala como sentido común, surgen problemas nuevos y también interrogantes. ¿Hasta qué punto hoy la educación popular es un elemento que contribuye a la formación, organización y concientización de los sectores populares, o también contribuye al disciplinamiento?



-Como que se reprodujeran prácticas autoritarias...



-Sí, las lógicas disciplinantes. Es una pregunta con final abierto para la cual no hay una respuesta acabada, ya que hay que ver las prácticas concretas. Lo que se debe analizar es que no se agote esta forma de educación que es el empoderamiento, la autoestima y el fortalecimiento de un sujeto social. También hay que decir que la educación popular puesta en movimiento, en el seno de los movimientos, produjo, y sigue haciéndolo, un desarrollo de nuevas pedagogías. Esto es muy claro en experiencias como la de los Sin Tierra, que hace 25 años empezaron a trabajar el tema educativo en base a la pedagogía de Paulo Freire, y luego desarrollaron otras nuevas pedagogías y formas educativas que la superan, profundizan, enraizan y dan pie a lo que ellos denominan una pedagogía de la tierra. Así no hay una técnica ya prevista, sino la apropiación del conjunto de las concepciones y experiencias existentes para ponerlas en circulación, en movimiento y en cada situación adaptar aquellas que más sirven para fortalecer a un sujeto social.




-¿El destinatario es el sujeto social con todos los integrantes del movimiento?



-Yo diría que son las y los oprimidos organizados en colectivos del más variado tipo, rurales, urbanos en general, los pobres que asumen la educación popular y la hacen girar. También la profundizan y en las mejores prácticas tienden a modificar el rol del coordinador hasta convertirlo en uno más del colectivo, al punto que cuando la experiencia es potente, la relación sujeto-objeto en ese colectivo se diluye y hay un autoaprendizaje entre todos y circular. Cuando la formación y la educación son profundas, tienen un resultado no previsto. Por eso pueden verse algunos asentamientos de los Sin Tierra, como en el caso de la zona de Río Grande, donde hay instancias de evaluación colectiva y circular, unos van evaluando a otros. El rol del maestro, casi por encima, desaparece.
Zibechi señaló a este diario que hay que distinguir los conceptos y acciones que tienen que ver con la educación y con la formación. La primera está dedicada a los niños, en cambio la formación es, en general, la de los activistas, adultos.



http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/18-14902-2008-08-24.html

Territorios en resistencia
Raúl Zibechi acaba de publicar Territorios en resistencia - Cartografía política de las periferias urbanas latinoamericanas, una investigación sobre el significado geopolítico y lo que está en juego en esos territorios que crecen por fuera del mercado y el Estado. El rol de los gobiernos. Los planes sociales, las oenegés y la educación popular: las nuevas formas de dominación en la batalla por el control de los movimientos sociales.

Aquí, un regalo para los lectores de lavaca: la introducción de este trabajo indispensable para pensar cuáles son las estrategias de vida y resistencia que se están gestando alrededor de las grandes ciudades del continente.

Territorios en resistencia Cartografía política de las periferias urbanas latinoamericanas
Raúl Zibechi – (lavaca editora– 2008)

Introducción
En los últimos veinte años tuve la posibilidad de visitar múltiples rincones de América Latina, donde los de abajo se empeñan en convertir sus iniciativas colectivas para la sobrevivencia en espacios para resistir el sistema hegemónico. Pude conocer algunas experiencias notables, compartir con las y los actores sobre los modos y formas de construir sus vidas cotidianas, y luego ampliar lo allí convivido a través de abundante bibliografía.
Lo que aprendí junto a esos colectivos me reafirmó en la convicción de que en América Latina, al calor de las resistencias de los de abajo, se han ido conformando “territorios otros”, diferentes a los del capital y las multinacionales, que nacen, crecen y se expanden en múltiples espacios de nuestras sociedades. Puede objetarse que las formas de construcción de los movimientos indígenas en áreas donde habitan desde hace siglos, no deben compararse con las experiencias urbanas de los sectores populares. Las diferencias entre unos y otros son inocultables, empezando por el simple hecho de que la presencia estatal en esos lugares es débil, lo que facilita la existencia de formas de vida heterogéneas. Pero tampoco podemos dejar de lado, que las experiencias de esos sectores a menudo se entrelazan y que en no pocas ocasiones tienden a tomar camino, si no idénticos, por lo menos similares.
Las experiencias educativas, ancladas en lo bilingüe, los cuidados de la salud en base a los saberes ancestrales, la renovación y reconocimiento de la justicia y de formas de poder apoyadas en las tradiciones comunitarias, pueden servir para confirmar las inexorables diferencias entre el mundo rural indígena y el urbano popular. Es enteramente cierto que entre los indios de nuestro continente sobreviven y se han recreado tradiciones diferentes a las que vemos en los sectores populares urbanos, entre ellas, y de forma destacada, la lengua propia.
Pero no es menos cierto que los sectores populares son portadores de relaciones sociales también diferentes a las hegemónicas, aunque no asimilables a las de los indígenas. Sin embargo, no es a través de estudios de carácter antropológico o sociológico como podemos desentrañar el carácter de esas diferencias. Los pueblos, sus culturas y cosmovisiones, no pueden ser comprendidos desde metodologías de carácter “científico”, o sea, sólo a través de estudios cuantitativos y estructurales. No se trata de medir las diferencias sino de comprenderlas a través de su despliegue y su visibilización, de los rastros y realizaciones concretas que van dejando estelas y huellas, materiales y simbólicas.

Estoy firmemente convencido, como sugiere James Scott, de que los de abajo (ese amplio conglomerado que incluye a todos, y sobre todo todas, quienes sufren opresión, humillación, explotación, violencias, marginaciones...) tienen proyectos estratégicos que no formulan de modo explícito, o por lo menos no lo hacen en los códigos y modos practicados por la sociedad hegemónica. Detectar estos proyectos supone, básicamente, combinar una mirada de larga duración con un énfasis en los procesos subterráneos, en las formas de resistencia de escasa visibilidad pero que anticipan el mundo nuevo que los de abajo entretejen en la penumbra de su cotidianidad. Esto requiere una mirada capaz de posarse en las pequeñas acciones con la misma rigurosidad e interés que exigen las acciones más visibles y notables, aquellas que suelen “hacer historia”.
Larga duración, porque sólo en ella se despliega el proyecto estratégico de los de abajo, no como programa definido y delimitado sino a través de grandes trazos que apuntan en una dirección determinada. Esa dirección, en América Latina, nos habla de creación de territorios, rasgo diferencial de los movimientos sociales y políticos respecto a lo que sucede en otras latitudes. En paralelo, en la larga duración pueden hacerse visibles los pliegues internos –claves para comprender los proyectos de nuestros pueblos – que resultan invisibles al observador externo.
Aunque los territorios de los movimientos abren nuevas posibilidades para el cambio social, no representan, empero, ninguna garantía de transformación liberadora. En las periferias urbanas de muchas ciudades latinoamericanas, he visto territorios de la complejidad y la diversidad, de la construcción de relaciones sociales horizontales y emancipatorias donde se registran formas de vida heterogéneas, junto a territorios donde la dominación reviste las vulgares formas de la militarización vertical y excluyente. Transitar de un barrio a otro, cruzando apenas una avenida, puede representar un cambio brusco entre la dominación y la esperanza.
Como toda creación emancipatoria, los territorios urbanos están sometidos al desgaste ineludible del mercado capitalista, a la competencia destructiva de la cultura dominante, la violencia, el machismo, el consumo masivo y el individualismo, entre otros. Los territorios de los sectores populares urbanos –a los que está en gran parte dedicado este libro– nacieron y buscan crecer en el núcleo más duro de la dominación del capital, en las grandes ciudades que son sede natural de las viejas y nuevas formas de control social, que contribuyen a lubricar la acumulación de capital. Ya sea por la vía represiva o por la interiorización de la cultura neoliberal, estos emprendimientos han venido siendo acosados desde que nacieron, hace más o menos cuatro décadas, en todas las periferias urbanas de este continente. Con el tiempo, están aprendiendo a sortear este conjunto de adversidades, a veces desarmando algunos de sus más queridos proyectos, como me han enseñado los compañeros del Movimiento Social Dignidad, de Cipolletti. Para no ser atrapados por la lógica identitaria del capital, capaz de devorar todo aquello que se congela pese a haber sido creado con prácticas emancipatorias, los desocupados organizados de esa ciudad decidieron desarmar, o mejor, parar por un tiempo, los emprendimientos productivos, entre ellos la panadería y la bloquera, que les proporcionaban buenos ingresos. Para seguir avanzando, para comenzar a trabajar con aquellos que más necesidad tienen de movimiento –adolescentes, niños y niñas destrozados por la pobreza– se vieron forzados a poner en cuestión todo lo que venían haciendo, para abrirles un espacio en sus almas y en sus cuerpos, como hubiera dicho León Felipe.
Los territorios urbanos donde han arraigado los movimientos que trabajan por la emancipación, están sufriendo nuevas e inesperadas embestidas por parte de actores nacidos a menudo en el seno de esos mismos movimientos. Se trata de un proceso que se puede fechar hacia la década de 1990, con el acceso a los gobiernos municipales de fuerzas de izquierda como el Partido de los Trabajadores en Brasil y el Frente Amplio en Uruguay, y otras fuerzas de izquierda en una porción significativa de las ciudades latinoamericanas. De la mano de la “descentralización con participación”, se pusieron en marcha proyectos como el Presupuesto Participativo en Porto Alegre; experiencias que tuvieron nombres y protagonistas diferentes, pero características similares en otras urbes. Desde el punto de vista de los sectores populares organizados en movimientos, estas experiencias no fueron felices, ya que propiciaron la desarticulación de toda una camada de organizaciones populares, más allá de la voluntad de sus promotores. El problema que enfrenta la dominación en América Latina, es que en las últimas décadas las poblaciones se levantan, se insurreccionan, y desde el Caracazo de 1989 lo hacen de modo regular. El panóptico se ha vuelto arcaico: aunque sigue funcionando, no es el medio fundamental de control. Lo que se requiere para gobernar grandes poblaciones que cambian y buscan el cambio, son formas de control a distancia, más sutiles, que trabajen en relación de inmanencia respecto a las sociedades, y para eso los movimientos juegan un papel fundamental. De ahí la necesidad de contar con ellos, ya no reprimirlos y marginarlos.
Podemos decir que los estados que dirigen Lula, Kirchner y Tabaré Vázquez, por poner los ejemplos más obvios pero no los únicos, son hijos del arte de gobernar. Ya no estamos ante los estados benefactores o ante los estados neoliberales prescindentes, sino ante algo inédito, que sobre la base de la fragilidad heredada del modelo neoliberal busca desarrollar nuevas artes para mantenerlos en pie, dotarlos de mayor legitimidad y asegurar así su supervivencia siempre amenazada.

En la favelas de Brasil, en las villas de Argentina y en los asentamientos de Uruguay, los activistas sociales ya no están solos. Algunas décadas atrás, el Estado sólo aparecía vestido de uniforme policial o militar, o a través de caudillos patriarcales hoy en decadencia. Ahora el Estado reconoció el papel del territorio y de los movimientos territoriales, y los movimientos reconocen el nuevo papel del Estado. Y juntos, a partir de ese reconocimiento, están creando algo nuevo: las nuevas formas de dominación. Es éste un cambio de larga duración, destinado a introducir una poderosa cuña estatal en las periferias urbanas, pero ya no de un Estado puramente represivo sino algo más complejo y “participativo” que, no obstante, persigue el mismo fin: adelantarse a lo que pueda suceder, en suma, “evitar la revolución”. Es ahora un Estado capilar, porque gracias al arte de gobernar ha permeado los territorios de la pobreza con mucha mayor eficiencia que los caudillos clientelares del período neoliberal. Esos caudillos actuaban de modo vertical y autoritario, y por lo tanto siempre podían ser desbordados y, más aun, estaban destinados a ser desbordados.
Estamos transitando nuevas formas de dominación. Poco importa que vengan de la mano de fuerzas que se proclaman de izquierda, porque las nuevas artes de gobernar las desbordan y las incluyen a la vez. No es que las izquierdas se hayan propuesto hacerlo así, sino que les tocó gobernar en un período en el que están surgiendo nuevas gobernabilidades. En otras partes del mundo, Irak por ejemplo, algunas de estas “artes” las practican las tropas de ocupación de Estados Unidos. No interesa tanto quién sino cómo.
Lo que está en juego es la supervivencia misma de los movimientos, y de sus territorios como potenciales espacios de emancipación. En la medida que las nuevas formas de gobernar, que suelen ser ensayadas primero a escala municipal, desarticulan los movimientos sociales, pueden ser consideradas como parte del arsenal antisubversivo de los estados. Superar este desafío pasa, entre otros, por comprender lo que está cambiando, asumir las nuevas formas de dominación biopolíticas más allá de quienes las hagan rodar. Que sean las izquierdas las encargadas de hacerlo, no debería sorprender: el panóptico fue una creación de la Revolución Francesa, para enfrentar los desafíos que planteaba la caída del viejo régimen.
Siento, en consecuencia, que los conceptos y las palabras que habitualmente manejamos para describir y comprender nuestras realidades, son inadecuadas o insuficientes para interpretar, y acompañar estas sociedades en movimiento. Como si la capacidad de nombrar hubiera quedado atrapada en un período sobrepasado por la vida activa de nuestros pueblos. Buena parte de las hipótesis y análisis en los que crecimos y nos formamos quienes participamos en el ciclo de luchas de los 60 y 70 se han convertido, glosando a Braudel, en “prisiones de larga duración”. Muy a menudo acotan la capacidad creativa y nos condenan a reproducir lo ya sabido y fracasado. Un nuevo lenguaje, capaz de decir sobre relaciones y movimientos, debe abrirse paso en la maraña de conceptos creados para analizar estructuras y armazones organizativos.

Hacen falta expresiones capaces de captar lo efímero, los flujos invisibles para la mirada vertical, lineal, de nuestra cultura masculina, letrada y racional. Ese lenguaje aún no existe, debemos inventarlo en el fragor de las resistencias y las creaciones colectivas. O, mejor, aventarlo desde el subsuelo de la sociabilidad popular para que se expanda hacia las anchas avenidas en las que pueda hacerse visible y, así, ser adoptado, alterado y remodelado por las sociedades en movimiento. Necesitamos, en fin, poder nombrarnos de tal modo que seamos fieles al espíritu de nuestros movimientos, capaces de transmutar el miedo y la pobreza en luz.
Y tenemos que ser capaces de pensar y vivir en movimiento, como creo que sugieren los compañeros de Cipolletti. Porque los más castigados en nuestras sociedades, esos que no tienen nada que perder sino las cadenas (Marx), para existir, para conjurar la muerte y el olvido, deben mover-se, deslizarse del lugar heredado; en movimiento siempre, porque detenerse implica caer en el abismo de la negación, dejar de existir.
En esta etapa del capitalismo, nuestras sociedades otras sólo existen en movimiento, como tan bien nos enseñan las comunidades zapatistas, los indios de todas las Américas, los campesinos sin tierra y, cada vez más, los condenados de las periferias urbanas. El doble movimiento, la rotación sobre el propio eje y el traslado sobre el plano, son los dos modos complementarios de entender el cambio social: desplazamiento y retorno. En efecto, no alcanza con moverse, desplazarse del lugar material y simbólico heredado; hace falta, además, un movimiento como la danza, circular, capaz de horadar la epidermis de una identidad que no se deja atrapar porque cada giro la reconfigura.
El movimiento, como imagen de la sociedad otra, es, siguiendo al filósofo, la apuesta por la intensidad (flujo o movimiento) frente a la representación; siempre destinada a sacrificar el movimiento en el altar del orden. Cualquier orden. El trompo del cambio social está danzando, por sí mismo. No sabemos durante cuánto tiempo ni hacia dónde. La tentación de darle un empujón para acelerar el ritmo, puede detenerlo, más allá de la mejor voluntad de quien pretenda “ayudar”. Quizá, la mejor forma de impulsarlo sea la de imaginar que nosotros mismos somos parte del movimiento-zumbayllu; girando, danzando, todos y cada uno. Ser parte, aun sin tener el control del destino final.

En: http://lavaca.org/seccion/actualidad/1/1733.shtml

(Territorios en resistencia se puede conseguir Mu.Punto de Encuentro o escribiendo a editora@lavaca.org)