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sábado, 6 de septiembre de 2008

Artes, ciencias y educación: diálogos imprescindibles



Pequeños universos - CANAL ENCUENTRO

Arte y ciencia

(...) entendemos que la única vía posible para revolucionar la política clásica y la política de subjetivación que hegemonizan el mundo globalizado en el que vivimos, es asumir el desafío de una desterritorialización que nunca hemos podido solidificar para luego capitalizar en la lucha por la liberación: la imbricación de las metas concientes, volitivas, orientadoras e imprescindibles de las CIENCIAS sociales y sus militancias políticas, con los efectos inconscientes, corporales, sensibles, provocadores de deseos, pasiones y nuevas vulnerabilidades para con el Otro que sólo logra la producción y el intercambio que únicamente funda el ARTE.
Pero ¿De qué tipo de ciencia y de qué tipo de arte estamos hablando aquí?
Se trata de una ciencia y un arte capaces de abrirse uno al otro, una ciencia como la que describe Agnes Heller y un arte como el que Alicia Entel propone siguiendo a Herbert Marcuse.
Dice Heller en “Políticas de la posmodernidad”:
“En un aspecto, al menos, las ciencias sociales no han fracasado: han proporcionado autoconocimiento y nunca han cesado de proporcionar autoconocimiento de la sociedad moderna, de una sociedad contingente, de una sociedad entre muchas otras, nuestra sociedad. Las ciencias sociales nunca pueden proporcionar un tipo de conocimiento que sea “cierto”, porque ningún autoconocimiento es cierto, y sin embargo proporcionan un tipo de conocimiento con el que podemos transformar nuestra contingencia en destino. La modernidad occidental es nuestra contingencia. En vez de destruirla, podemos transformarla en nuestro destino. Esta afirmación puede parecer extraña, aunque en realidad transmite un mensaje absolutamente simple. Un individuo ha transformado su contingencia en destino si ha llegado a tener conciencia de que ha conseguido lo mejor de sus prácticamente infinitas posibilidades. Una sociedad ha transformado su contingencia en destino si los miembros de esta sociedad llegan a tener conciencia de que no les gustaría vivir en otro lugar o en otra época que aquí y ahora. Y es sólo nuestra sociedad moderna la que puede convertir su contingencia en su destino porque sólo ahora hemos llegado a tener conciencia de nuestra contingencia. La esfera de la ciencia social puede proporcionar actores contemporáneos con el conocimiento verdadero y significativo, que es indispensable para que tal proyecto sea planeado y llevado a cabo. Podemos aún buscar la certeza, en la metafísica, en el arte, la religión, el vínculo humano y a veces incluso encontrarla. Pero la ciencia social no nos prometerá certeza: al contrario, nos dará libertad.”[1]
Mientras Alicia Entel explica:
“Como la cultura del capitalismo tardío se ha empeñado en “reconciliar arte y vida pero con el costo de acabar con la forma estética –es decir con la posibilidad de ruptura- esto me llevó –sostiene Marcuse- a la idea de que incluso en una sociedad libre subsistirá el arte, aun cuando no sabemos en qué forma, porque el arte es una de las invariantes históricas...”.
Frente a la cotidianización del objeto artístico (...), Marcuse insiste en que el arte es fundamentalmente estetización de contenidos. “Si se abandona la forma estética, se ha abandonado el propio arte”. Quedaría entonces como el núcleo vigía que alimenta lo utópico en lo existente.
Resta, no obstante, un problema que es el de la verdad en el arte y en la teoría.
“La verdad del arte –afirma Marcuse- no está, según mi tesis, ni en la forma como tal ni en el contenido como tal, sino en el contenido devenido forma en la forma estética. La teoría traslada la realidad a su concepto, lo que significa: des-realización transformadora de la realidad dada. Toda obra de arte es, con respecto a la realidad, poetización, imaginación, hallazgo. La representación del concepto en el arte (función de la fuerza imaginativa productiva) no termina en la sensorialidad normal, sino en su transformación, en un nuevo ver, oír, etc., que a su vez conducen a un nuevo conocer. A todo esto se añade en el arte el recuerdo como fuerza creativa: recuerdo de la felicidad pasada y de la pena pasada no sólo como queja orientada retrospectivamente, sino también como estímulo para la realización de la utopía concreta (Ernest Bloch) como idea regulativa de una praxis futura”
[2]

Si los pueblos de América Latina pudiéramos hacer confluir los aportes de una ciencia que no aspire a conceptualizar “la” verdad objetiva que en realidad no existe y se asumiera como contingente y capaz de brindar (auto)conocimiento verdadero, incertidumbre y libertad junto con un arte que lejos de acabar en la forma estética, la transforme en su contenido, podríamos probablemente convertirnos de modo germinal, activo, democrático y dialógico en un pueblo latinoamericano dueño de su singularidad, enriquecido en su pluralidad, capaz de ocupar un lugar en el mundo a través del logro de recuperar la propia dignidad, de acabar con el hambre, el dolor evitable, la desocupación, la desesperación, la falta de salud, la falta de memoria colectiva, el analfabetismo, la indefensión, la violencia... la injusticia.
“A esa máquina de producción de subjetividad opondría la idea de que es posible desarrollar modos de subjetivación singulares, aquello que podríamos llamar “procesos de singularización”: una manera de rechazar todos esos modos de codificación preestablecidos, todos esos modos de manipulación y de control a distancia, rechazarlos para construir modos de sensibilidad, modos de relación con el otro, modos de producción, modos de creatividad que produzcan una subjetividad singular. Una singularización existencial que coincida con un deseo, con un gusto por vivir, con una voluntad de construir el mundo en el cual nos encontramos, con la instauración de dispositivos para cambiar los tipos de sociedad, los tipos de valores que no son nuestros”[3]
La singularidad, no obstante, no será bien recibida por el sistema de producción de subjetividad capitalística si no se ajusta a sus capacidades de deglución y tergiversación. Sirve al poder la masificación de la iconografía del Che Guevara si está vacía de sentido, si los jóvenes que portan su cara en una remera la eligieron por el color o por la moda y no por el conocimiento y mucho menos la apropiación de lo que puede significar. Sirve si con ella se puede hacer una película de Disney.
La singularidad tiene sus costos y sus riesgos.
“La culpabilización es una funcion de la subjetividad capitalística. La raíz de las tecnologías capitalísticas de culpabilización consiste en proponer siempre una imagen de referencia a partir de la cual se plantean cuestiones tales como: “¿Quién es usted?” “¿Se atreve a tener opinión, en nombre de qué habla?” “¿Qué vale usted en la escala de valores reconocidos en la sociedad?” “¿A qué corresponde su decir?” “¿Qué etiqueta podría clasificarlo?” Y estamos obligados a asumir la singularidad de nuestra propia posición con el máximo de consistencia. Con todo hacerlo solos es frecuentemente imposible pues una posición implica siempre un agenciamiento colectivo. Sin embargo, a la menor vacilación ante esa exigencia de referencia, se acaba cayendo automáticamente en una suerte de agujero, que hace que nos preguntemos: “al fin de cuentas ¿Quién soy yo? ¿Será que soy una mierda?”[4]
Se le exigía a Eduardo Galeano, no desde la derecha recalcitrante enquistada en las clases dominantes, sino desde la academia, desde ciertas universidades y saberes “progresistas”, que explique a qué género pertenecían los textos de Memoria del fuego, o Las venas abiertas de América Latina.
El sistema inspira compulsiones a la clasificación de las creaciones de la singularidad, para poder asirlas, cooptarlas y vaciarlas de sentido. Para esto no se encarna solamente en los tradicionales y esperables agentes y beneficiarios del poder, sino en toda subjetividad ingenua o no, que sea arrastrada por el alud de sus políticas de subjetivación.
El cientista social deberá ser aséptico, objetivo, apartidario y obviamente apolítico. Inodoro, incoloro y sobre todo insípido para que no le guste a nadie. Una ciencia que pueda así “limpiar” las sucias intenciones de quienes pretenden “disfrazar de científica” su intencionalidad ideológica. Cuanto más insípida sea la ciencia, más personas huirán de ella.
Paulo Freire, el incansable pedagogo brasileño que recorrió toda América Latina sembrando sus pedagogías del oprimido y de la esperanza, insistía en argumentar el carácter político de la educación.“Tanto en el caso del proceso educativo como en el del acto político, una de las cuestiones fundamentales es la claridad en relación a saber de quién y de qué, y por tanto contra quién y contra qué, hacemos educación y a favor de quién y de qué, y por tanto contra quién y contra qué, desarrollamos la actividad política. Cuanto más asumimos esta claridad a través de la práctica, más percibimos la imposibilidad de separar lo que es inseparable: la educación de la política. Entonces entendemos con facilidad que no es posible ni tan sólo pensar la educación sin estar atentos a la cuestión del poder.”[5]

María Fernanda Ruiz. Hacer memoria. Buenos Aires, 2006. Cap. 6. "La simultaneidad dictatorial en América latina." (fragmento)

[1] Agnes Heller. “De la hermenéutica en las ciencias sociales a la hermenéutica de las ciencias sociales” en Políticas de la posmodernidad de Heller, A. y Feher, F. Editorial Península. Barcelona. 1989
[2] Alicia Entel. Acerca de la felicidad. Un análisis de tres escritos de Herbert Marcuse. Prometeo Libros. Bs. As. 2004
[3] Véase Felix Guattari, Suely Rolnik. Micropolítica. Cartografías del deseo. Ed. Tinta Limón. Buenos Aires. Argentina. 2005 P. 25
[4] Ídem. P 58
[5] Paulo Freire. Pedagogía del oprimido. Ed. Siglo XXI. Buenos Aires, 2005

miércoles, 3 de septiembre de 2008

“Se invisibilizó el campo crítico”

ENTREVISTA CON MARISTELLA SVAMPA, DOCTORA EN SOCIOLOGIA


A partir de la publicación de un nuevo libro, Svampa reflexiona sobre la investigación social como una condición “anfibia”. Analiza el recorrido de los movimientos sociales, su relación con el poder político y aborda los “elementos contradictorios” del conflicto agrario.

Por Laura Vales
Maristella Svampa acaba de inventar una nueva categoría socio-zoológica: la de investigador anfibio. Después de estudiar la vida en los countries, y de pasar de ahí a los barrios piqueteros sin dejar de estar en la universidad, necesitó ponerle un nombre a ese gusto de repartirse en ecosistemas tan opuestos. Lo encontró en la imagen del anfibio, capaz de vivir en mundos distintos sin perder su naturaleza. La idea aparece en su nuevo libro, Cambio de época (Siglo XXI), que recopila una serie de trabajos escritos de 2002 al presente. El libro es, además, un registro de otros tránsitos, ya que arranca con los desocupados, pasa por las asambleas barriales, visita Cromañón, Puerto Madero y llega, en su último capítulo, a la protesta de las entidades del agro.
La idea “nació de mi experiencia, pero también de lo que veo hoy en los jóvenes”, dice Svampa sobre el carácter anfibio que propone para el investigador. “Es una idea pensada, sobre todo, en función de los nuevos investigadores que a partir de 2001 se plantearon la necesidad de construir una relación diferente con el mundo de los movimientos sociales, que no es instrumental, como suele serlo en la academia, y que no depende de una mirada estrictamente profesional y ajena a las necesidades sociales. Frente a la actual tensión y disociación entre el campo académico y el campo militante, propuse la hipótesis del carácter ‘anfibio’ del intelectual, para dar cuenta de que los que tenemos un pie en cada mundo, no queremos renunciar a ninguno de ellos y buscamos pensar sus articulaciones. La propuesta salió de la necesidad de clarificar una doble exigencia: la academia, con su demanda de distancia, y la militancia, con su demanda de compromiso absoluto.”
–¿Eso se vive como un tironeo?
–Como un desgarramiento que lleva a optar por un mundo o el otro. Yo he visto jóvenes investigadores muy buenos que quedaron completamente absorbidos en la lógica de los movimientos sociales, pero que aportarían más si desarrollaran su potencialidad como investigadores críticos. Por otro lado, están los que dicen “ya no puedo seguir haciendo militancia”. Porque la academia es muy exigente, exige dedicación full time, y hoy en día es mucho más duro para la gente joven porque los niveles de competencia para acceder a una beca o a una cátedra son mucho más altos que hace diez años.
–¿Es difícil en la Argentina ser crítico con los movimientos sociales? Usted empezó escribiendo sobre los countries, pero no debe haber sido igual.
–Con los countries y barrios privados yo no tenía ninguna empatía. Tuve, sí, la intención de no desarrollar una mirada ideologizada, no condenarlos de antemano; traté de dejar de lado mis prejuicios. Y, de hecho, tenía que hacer ese esfuerzo todo el tiempo porque iba con dos investigadoras asistentes más jóvenes, que hacían crisis porque no soportaban.
–¿Qué no soportaban?
–El cinismo y la ostentación de algunos de los habitantes de los countries. No lo toleraban y tenían reacciones a la salida de las entrevistas... En el caso de los movimientos sociales fue totalmente distinto, tiene que ver con un compromiso político, con el acompañamiento de luchas vinculadas con la justicia. En ese sentido, hay un lazo que produce una empatía fuerte, ya no hay rechazo sino identificación. Pero el riesgo que trae es no producir conocimiento. Por ejemplo, hubo trabajos sociológicos que no hicieron más que reproducir la voz de los actores... En ese sentido, creo que en el libro hay críticas hacia afuera y también hacia adentro, sobre qué ha pasado en el interior de los movimientos sociales para que estemos en un momento de tal fragmentación. Y no hablo solamente del movimiento piquetero sino de las asambleas barriales, de las luchas socio-ambientales y de movimientos como el de Cromañón.
–En el libro, usted sostiene que la crisis de 2001 dio al peronismo la oportunidad histórica de recomponerse.
–Sí, el peronismo había perdido pie en el mundo popular, lo cual no significa que había perdido hegemonía, pero habían nacido experiencias disruptivas en el interior de ese mundo que antes se veía como homogéneo.
–¿Cómo fue esa recomposición?
–A partir del gobierno de Eduardo Duhalde, cuando se implementó el Plan Jefes y Jefas de Hogar, con el que tuvo la gran oportunidad, a través de una lógica clientelar, de reconquistar ese campo enorme en el que la precariedad, la pobreza y la exclusión se habían generalizado. Duhalde masificó la acción clientelar y en ese sentido –porque la propuesta del Jefes de Hogar era distinta a los planes anteriores– desactivó y reorientó los emprendimientos productivos de las organizaciones piqueteras. Hubo, además, un conjunto de medidas para reposicionar al peronismo tanto desde arriba como desde abajo, pero, efectivamente, el peronismo empezó a cerrar en 2002 con Duhalde y mucho más con Kirchner, cuando la reapropiación del discurso antineoliberal y el crecimiento económico posibilitaron también otras salidas. En la sociedad coexistían dos tipos de lógica diferentes, había una demanda de solidaridad y también una demanda de orden y normalidad. El kirchnerismo aportó eso, orden y normalidad a partir de una serie de medidas políticas y económicas que luego, a partir de 2004, redefinieron el escenario político.
–Usted cree que las organizaciones piqueteras que se sumaron al Gobierno no se potenciaron.
–No, se adaptaron a las consignas que el Gobierno imparte, y han quedado acopladas al poder, han perdido capacidad disruptiva, esa capacidad para proponer temas nuevos, nuevas demandas.
–Pero, ¿y las otras? Tampoco lo están haciendo, aunque se hayan mantenido en la oposición.
–La cuestión fundamental es por qué las organizaciones ligadas al Gobierno no pudieron ampliar la agenda, y tienen más bien un lugar instrumental y satelital dentro de él. En el caso de las otras, efectivamente muchas se debilitaron.
–Por otra parte, el reclamo de orden y normalidad, ¿puede pensarse sólo en relación con el peronismo? ¿No estaba también dentro de la izquierda?
–En un artículo hablo de tres tradiciones que conviven en el campo militante argentino: la nacional popular, que se ha reactivado a nivel nacional y latinoamericano; la izquierda tradicional, ligada a una manera de pensar el partido y la organización que tuvo efectivamente graves problemas para ver lo novedoso que se estaba gestando y buscó hegemonizar los procesos. Y una tercera narrativa, la autonomista, que choca contra esa vieja izquierda, forma parte de un nuevo ethos militante, pero construye organizaciones débiles. En la Argentina, lamentablemente, estas tres tradiciones, en lugar de buscar conciliar y articularse, colisionaron entre sí. Esto no ayudó sino a crear más fragmentación y contribuyó a un cierre en el que nuevamente se invisibilizó el campo militante crítico. Si uno lo mira en contrapunto, en Bolivia también hay tradiciones político ideológicas diferentes y un conglomerado de movimientos sociales, pero estas organizaciones, en las que la matriz indigenista es muy importante, lograron articular en función de consignas comunes.
–Los movimientos sociales, según apunta en Cambio de época, usan la asamblea y la acción directa. Las dos aparecieron en el conflicto con las entidades del agro, utilizados por actores que no podríamos llamar pobres.
–Hay una tendencia en los que acompañamos las luchas sociales a pensar que todo lo que viene de abajo es bueno, que lo asambleario es virtuoso en sí mismo. Yo creo que la forma asamblea es una característica de los movimientos sociales, pero si ésta no aparece asociada a un ideal emancipatorio, corre el riesgo de desvirtuarse. El conflicto con los sectores agrarios mostró esto, la funcionalidad de la forma asamblea, que desarrolló elementos muy pragmáticos, y sirvió para la acumulación política de sectores de derecha. Pero estamos hablando de un conflicto que se declinó en diferentes niveles, en la medida en que también incluyó la demanda de una distribución más democrática del poder político hacia un gobierno que ha concentrado poder de una manera exacerbada, desarrollando una relación instrumental hasta con sus aliados. Esa construcción del poder político fue otro de los elementos en juego en este gran conflicto. Por otro lado, yo no acuerdo con la lectura binaria que hizo el Gobierno, alentando una falsa polarización. Este no es un gobierno que propone una hipótesis de redistribución del poder social; en este sentido, veo a una gestión con más continuidades que rupturas respecto de los moldes de dominación de los ’90.
–¿Vio realmente una demanda de más democracia? El reclamo contra las retenciones, ¿cree que buscaba una sociedad menos desigual?
–Fue un conflicto político complejo, porque coexistieron elementos contradictorios ya que, además de los prejuicios clasistas y racistas, había en vastos sectores medios una demanda de distribución del poder político, visiblemente concentrado en el matrimonio presidencial. Y ambas cosas deben ser registradas.



http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-110752-2008-09-01.html



Desafiante y polémica Maristella para los refugios unívocos, su propuesta del ser "anfibio" como articulación de roles...

Bienvenido todo intento de recuperación de la reconstrucción de sentido, de génesis lingüística, en ponencias dialécticas que proponen articular en esta época, insumo imprescindible para las dinámicas emancipadoras, que reimpulsen un pensamiento crítico, un reflexionar en Espacios de Convivencia Inclusiva donde retroalimentarnos con las acciones que podamos ir articulando.

Un abrazo solidario,
Ricardo.

martes, 26 de agosto de 2008

Deseo de vida



Paulo Freire

Algunas ideas sobre la educación

Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los estudiantes no han hecho.

Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado

Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos

Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo

Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando

Enseñar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad

Enseñar exige saber escuchar

Nadie es, si se prohíbe que otros sean

La Pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación

No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión

Decir la palabra verdadera es transformar al mundo

Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa

El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación

El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas

Solo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos

Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre

La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados "ignorantes" son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una "cultura del silencio"

Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir la propia palabra

Defendemos el proceso revolucionario como una acción cultural dialogada conjuntamente con el acceso al poder en el esfuerzo serio y profundo de concientización

La ciencia y la tecnología, en la sociedad revolucionaria, deben estar al servicio de la liberación permanente de la HUMANIZACIÓN del hombre.

La lucha ya no se reduce a retrasar lo que acontecerá o asegurar su llegada; es preciso reinventar el mundo. La educación es indispensable en esa reinvención.

Jamás acepté que la práctica educativa debería limitarse sólo a la lectura de la palabra, a la lectura del texto, sino que debería incluir la lectura del contexto, la lectura del mundo.

domingo, 24 de agosto de 2008

Pequeños universos


Pequeños universos - Canal Encuentro

sábado, 23 de agosto de 2008

Hacer la voz, hacer la palabra

Quienes conviven en la ética de la Soberanía Alimentaria nos muestran el camino para una Soberana Radiodifusión.

"La primera FM del país a energía solar"
!Otro mundo es posible!

Un abrazo solidario,
Ricardo.

Está en Las lomitas, Santiago del Estero
La primera FM del país a energía solar
Es la tercera emisora comunitaria creada por el Movimiento Campesino de la provincia para defender el derecho a la posesión de la tierra. La ayuda porteña. Y la curiosidad de los europeos por el proyecto.
Fernanda Nicolini
10.08.2008












Todos contentos. Una vez que los paneles están cargados, la radio puede funcionar durante cinco días.

Es de noche y el Tucumano está allá arriba, colgado en la punta de una antena de 42 metros clavada en el monte santiagueño. No hay Luna, así que todo depende de su linterna y de su equilibrio. Abajo, varias personas se apretujan en un estudio y esperan con ansiedad contenida que la maquinaria de cables y botones funcione.“¿Y? ¿Anda?” “No, todavía no.” El Tucumano, que ahora está en tierra firme sugiere que cambien unos cables. “¿Y ahora?” “¡Anda!” Al micrófono, Margarita, de 17 años, transmite: “Muy buenas noches, aquí estamos en el paraje Las Lomitas, en una de las radios del Mocase Vía Campesina. Es la primera vez que salimos al aire, nos llamamos Paj Sachama, que significa vuelo del monte, y estamos funcionando con energía solar”. Aplausos, abrazos y Charly García de fondo que canta: “Alguien en el mundo piensa en mí”.

Una escena similar se repitió en abril de 2003 cuando se inauguró en Quimilí la primera radio comunitaria del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase), instalada con la ayuda de los fundadores de la FM porteña La Tribu. Ernesto Lamas –uno de ellos– lo va a recordar rumbo a Las Lomitas: “Hace ocho años llegó a La Tribu un documento del Mocase en el que hacían una feroz autocrítica por no saber cómo comunicar lo que hacían, y una alternativa era armar una radio”. A principios de 2000 miembros del Mocase se reunieron con directivos de La Tribu, y después de superar algunas desconfianzas (llegaron a preguntarnos: “¿Pero ustedes no nos quieren usar, no?”, dice Lamas), el proyecto –que consiguió financiación de municipalidades andaluzas– derivó en la instalación de cinco radios. Tres ya están funcionando y son operadas, en algunos casos, por campesinos que aprendieron a leer y escribir empujados por las ganas de salir al aire. Entre ellas está la flamante Paj Sachama, allí donde la electricidad no llega pero el sol sí: es la primera radio comunitaria a energía solar en la Argentina.

TIERRA MODELO.
El Mocase –hoy dividido en tres ramas– nació en 1990 ante una necesidad de los campesinos santiagueños de organizarse para defender sus tierras frente a poseedores de títulos fraguados. La rama del Mocase más numerosa es la alineada con la Vía Campesina, agrupa a unas nueve mil familias, no se organiza de manera jerárquica y promueve, además de la defensa de la tierra amparados en la posesión veinteñal, la independencia económica basada en el concepto de soberanía alimentaria: autoabastecerse.

La central de Quimilí, a 200 km al noreste de la capital provincial, es una muestra modelo de la dinámica del movimiento. Tan modelo que del Primer Mundo se vienen al culo del mundo para verla. Como este grupo de 30 españoles de Ingenieros sin Fronteras que se asombran por la fábrica de queso que se alimenta con energía solar, por la escuela de agroecología, por el proyecto de biogás con suero y bosta de chancho. Y no es moda ecológica para los campesinos no usar pesticidas ni semillas modificadas: siempre fue así. De ahí que para ellos el triunfo de la soja en el “conflicto del campo”, signifique más contaminación con glifosato (el herbicida usado para la soja prohibido en casi todo el mundo) y la pérdida de variedad de cultivos.

MONTE ADENTRO.
Para llegar a Las Lomitas desde Buenos Aires hay que hacer 950 kilómetros al Norte, hasta Quimilí. Mientras se atraviesa Santiago del Estero, uno imagina que esos campos de sospechoso verde antes eran puro monte: la soja borró el desierto, pero también sus árboles achaparrados. Hace tiempo que el paisaje es otro. Desde Quimilí, el itinerario indica otros 400 kilómetros hacia el límite con Tucumán, hasta llegar a la boca del monte que todavía resiste: en San José del Boquerón se abre una huella arenosa que lleva a Las Lomitas y que con cada vuelta de neumático, se eriza en remolinos de polvo blanco.

La central del Mocase de Las Lomitas reúne a 110 familias que viven desperdigadas en unos 70 kilómetros cuadrados. Allí elaboran zapallo y zanahoria en almíbar y envasan miel. Cada quince días, se reúnen para decidir temas del movimiento, muchas veces ligados a amenazas de desalojo o a los ataques que, según consta en denuncias hechas ante Naciones Unidas, reciben de grupos paramilitares.

Pero hoy todo es distinto. Los esfuerzos están puestos en la primera transmisión de Paj Sachama. Cacho se apura a lavar los paneles solares y explica: “Una vez que la batería cargó, alcanza para cinco días. Es un sistema caro de instalar, pero después no tiene casi costo”. Cacho hizo un curso en energías alternativas y también tuvo su programa en la radio Del Monte, en Quimilí. “Lo interesante de esta radio en Las Lomitas es que le vamos a llevar información a la gente que de otro modo no se entera. Y sabemos que si estamos informados podemos defendernos.” A pocos metros, en su rancho, está Ramón. Troza un cabrito –uno de los 200 que nacieron hace poco– para el festejo de la noche y con cada hachazo del cuchillo, desafía sus setenta años: “Mi padre vivió hasta los 110. Nosotros nos curamos con las hierbas del monte, somos indígenas lule-vilela”. Ramón, que participó de varios congresos del MST en Brasil, habla con conciencia de posesión mutua: él pertenece a este lugar, por eso este lugar le pertenece.

“Pero hay muchos que no lo entienden todavía.” El que lo dice es Juan, uno de los locutores que estará a cargo de un programa de la FM de Las Lomitas. “La idea es juntar compañeros a través de la radio, si estamos solos no hacemos nada. Hace dos semanas aparecieron unos tipos en Corral Quemado que reclamaban 600 hectáreas. Nosotros los corrimos porque tenemos en claro que poseemos la tierra, y que si estos tipos vienen y plantan soja, nos matan todo y nos dejan en la miseria.”

Juan va a repetir esto cuando tenga su programa al aire. Pero ahora, frente al micrófono de la Paj Sachama, ya se formó cola: todos quieren hablar, mandar saludos, dedicar un chamamé. “Para ellos la radio es una herramienta política y para nosotros es esa magia que se genera entre personas que unas horas antes sólo tenían la idea rebelde de ocupar un espacio y que ahora pueden gestionar un medio propio sin depender de nadie”, dice Lamas antes de subirse al móvil de La Tribu, ese que a fin de año va a volver al polvo santiagueño para concretar la cuarta FM del Mocase, en el pueblo de Pinto.

http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=9643

sábado, 16 de agosto de 2008

de Cronopios


A fondo - Julio Cortázar - CANAL ENCUENTRO

Relojes
Un fama tenía un reloj de pared y todas las semanas le daba cuerda CON GRAN CUIDADO. Pasó un cronopio y al verlo se puso a reir, fue a su casa e inventó el reloj-alcachofa o alcaucil, que de una y otra manera puede y debe decirse.
El reloj alcaucil de este cronopio es un alcaucil de la gran especie, sujeto por el tallo a un agujero de la pared. Las innumerables hojas del alcaucil marcan la hora presente y además todas las horas, de modo que el cronopio no hace más que sacarle una hoja y ya sabe una hora. Como las va sacando de izquierda a derecha, siempre la hoja da la hora justa, y cada día el cronopio empieza a sacar una nueva vuelta de hojas. Al llegar al corazón el tiempo no puede ya medirse, y en la infinita rosa violeta del centro el cronopio encuentra un gran contento, entonces se la come con aceite, vinagre y sal, y pone otro reloj en el agujero.



Haga como si estuviera en su casa
Una esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que decía: Bienvenidos los que llegan a este hogar.

Un fama se hizo una casa y no le puso mayormente baldosas.

Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compró o hizo fabricar. Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden. La primera decía: Bienvenidos los que llegan a este hogar. La segunda decía: La casa es chica, pero el corazón es grande. La tercera decía: La presencia del huésped es suave como el césped. La cuarta decía: Somos pobres de verdad, pero no de voluntad. La quinta decía: Este cartel anula todos los anteriores. Rajá, perro.



Los exploradores
Tres cronopios y un fama se asocian espeleológicamente para descubrir las fuentes subterráneas de un manantial. Llegados a la boca de la caverna, un cronopio desciende sostenido por los otros, llevando a la espalda un paquete con sus sandwiches preferidos (de queso). Los dos cronopios-cabrestante lo dejan bajar poco a poco, y el fama escribe en un gran cuaderno los detalles de la expedición. Pronto llega un primer mensaje del cronopio: furioso porque se han equivocado y le han puesto sandwiches de jamón. Agita la cuerda y exige que lo suban. Los cronopios-cabrestante se consultan afligidos, y el fama se yergue en toda su terrible estatura y dice: NO, con tal violencia que los cronopios sueltan la soga y acuden a calmarlo. Están en eso cuando llega otro mensaje, porque el cronopio ha caído justamente sobre las fuentes del manantial, y desde ahí comunica que todo va mal, entre injurias y lágrimas informa que los sandwiches son todos de jamón, que por más que mira y mira, entre los sandwiches de jamón no hay ni uno solo de queso.



Viajes
Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.
Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de "Alegría de los famas".
Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.
Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a ver porque ellas no se molestan.


El almuerzo
No sin trabajo un cronopio llegó a establecer un termómetro de vidas. Algo entre termómetro y topómetro, entre fichero y curriculum vitae.
Por ejemplo, el cronopio en su casa recibía a un fama, una esperanza y un profesor de lenguas. Aplicando sus descubrimientos estableció que el fama era infra-vida, la esperanza para-vida, y el profesor de lenguas inter-vida. En cuanto al cronopio mismo, se consideraba ligeramente super-vida, pero más por poesía que por verdad.
A la hora del almuerzo este cronopio gozaba en oír hablar a sus contertulios, porque todos creían estar refiriéndose a las mismas cosas y no era así. La inter-vida manejaba abstracciones tales como espíritu y conciencia, que la para-vida escuchaba como quien oye llover -tarea delicada. Por supuesto la infra-vida pedía a cada instante el queso rallado, y la super-vida trinchaba el pollo en cuarenta y dos movimientos, método Stanley Fitzsimmons. A los postres las vidas se saludaban y se iban a sus ocupaciones, y en la mesa quedaban solamente pedacitos sueltos de la muerte.



Conservación de los recuerdos
Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: "Exculsión a Quilmes", o: "Frank Sinatra".
Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte", y también: "Cuidado con los escalones". Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.


Pañuelos
Un fama es muy rico y tiene sirvienta. Este fama usa un pañuelo y lo tira al cesto de los papeles. Usa otro y lo tira al cesto. Va tirando al cesto todos los pañuelos usados. Cuando se le acaban, compra otra caja.
La sirvienta recoge los pañuelos y los guarda para ella. Como está muy sorprendida por la conducta del fama, un día no puede contenerse y le pregunta si verdaderamente los pañuelos son para tirar.
-Gran idiota- dice el fama-, no había que preguntar. Desde ahora lavarás mis pañuelos y yo ahorraré dinero.



Historia
Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.


El canto de los cronopios
Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del corro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.

Julio Cortázar. Historias de Cronopios y de Famas. Ed. Alfaguara, Buenos Aires, 1992.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Volver a hacer la historia


Evo Morales - Organización de las Naciones Unidas

Querid@s amig@s
Queremos compartir hoy a modo de homenaje y celebración, estas palabras de uno de los grandes protagonistas de lo que estamos viviendo hoy en América Latina, de lo que podemos volver a soñar y proyectar, por eso lo abrazamos desde todos los rincones de este saqueado continente.


Y para revalorar aún más lo que esto significa y conectarnos con la envergadura del proceso del que estamos siendo parte, les proponemos volver a leer lo que el maestro Galeano nos decía en 1990, al principio de la década en la que nos quisieron convencer de que no teníamos pasado para limitar los sueños de futuro de nuestro pueblo, esos sueños que son el primer paso de los procesos revolucionarios.


Por algo será que hay sectores tan escandalizados con las políticas que se van fortaleciendo en América Latina... mi abuelo decía que "cuando el río suena, es porque agua trae". Es relevante que podamos hacer esta lectura porque tenemos una responsabilidad histórica, se lo debemos a nuestros muertos, se lo debemos a nuetros hijos, nos lo debemos a nosotros mismos.



La teoría del fin de la Historia: el desprecio como destino


por Eduardo Galeano


1
¿Fin de la historia? Para nosotros, no es ninguna novedad. Hace ya cinco siglos, Europa decretó que eran delitos la memoria y la dignidad en América. Los nuevos dueños de estas tierras prohibieron recordar la historia, y prohibieron hacerla. Desde entonces, sólo podemos aceptarla.



2
Pieles negras, pelucas blancas, coronas de luces, mantos de seda y pedrería: en el carnaval de Río de Janeiro, los muertos de hambre sueñan juntos y son reyes por un rato. Durante cuatro días, el pueblo más musical del mundo vive su delirio colectivo. Y el miércoles de cenizas, al mediodía, se acabó la fiesta. La policía se lleva preso a quien siga disfrazado. Los pobres se despluman, se despintan, se arrancan las máscaras visibles, máscaras que desenmascaran, máscaras de la libertad fugaz, y se colocan las otras máscaras, invisibles, negadoras de la cara: las máscaras de la rutina, la obediencia y la miseria. Hasta que llegue el próximo carnaval, las reinas vuelven a lavar platos y los príncipes a barrer las calles.
Ellos venden diarios que no saben leer, cosen ropas que no pueden vestir, lustran autos que nunca serán suyos y levantan edificios que jamás habitarán. Con sus brazos baratos, ellos brindan productos baratos al mercado mundial.
Ellos hicieron Brasilia, y de Brasilia fueron expulsados.
Cada día ellos hacen el Brasil, y el Brasil es su tierra de exilio.
Ellos no pueden hacer la historia. Están condenados a padecerla.


3
Fin de la historia. El tiempo se jubila, el mundo deja de girar. Mañana es otro nombre de hoy. La mesa está servida, y la civilización occidental no niega a nadie el derecho de mendigar las sobras.
Ronald Reagan despierta y dice: "La guerra fría acabó. Hemos ganado". Y Francis Fukuyama, un funcionario del Departamento de Estado, gana súbitamente éxito y fama descubriendo que el fin de la guerra fría es el fin de la historia. El capitalismo, que dice llamarse democracia liberal, es el puerto de lleegada de todos los viajes, "la forma final de gobierno humano".
Horas de gloria. Ya no existe la lucha de clases y al Este ya no hay enemigos, sino aliados. El mercado libre y la sociedad de consumo conquistan el consenso universal, que había sido demorado por el desvío histórico del espejismo comunista. Como quería la Revolución Francesa, ahora somos todos libres, iguales y fraternales. Y todos propietarios. Reino de la codicia, paraíso terrenal.
Como Dios, el capitalismo tiene la mejor opinión sobre sí mismo, y no hay duda de su propia eternidad.


4
Bienvenida sea la caída del muro de Berlín, dice un diplomático peruano, Carlos Alzamora, en un artículo reciente; pero dice que el otro muro, el que separa al mundo pobre del mundo opulento, está más alto que nunca. Un apartheid universal: los brotes de racismo, intolerancia y discriminación, cada vez más frecuentes en Europa, castigan a los intrusos que saltan ese alto muro para meterse en la ciudadela de la prosperidad.
Y a la vista está. El muro de Berlín ha uerto de buena muerte, pero no alcanzó a cumplir treinta años de vida, mientras que el otro muro celebrará muy pronto sus cinco siglos de edad. El intercambio desigual, la extorsión financiera, la sangría de capitales, el monopolio de la tecnología y de la información y la alienación cultural son los ladrillos que día a día se agregan, a medida que crece el drenaje de riqueza y soberanía desde el Sur hacia el Norte del mundo.


5
Con el dinero ocurre al revés que con las personas: cuanto más libre, peor. El neoliberalismo económico, que el Norte impone al Sur como fin de la historia, como sistema único y último, consagra la opresión bajo la bandera de la libertad. En el mercado libre es natural la victoria del fuerte y legitima la aniquilación del débil. Así se eleva el racismo a la categoría de doctrina económica. El Norte confirma la justicia divina: Dios recompensa a los pueblos elegidos y castiga a las razas inferiores, biológicamente condenadas a la pereza, la violencia y la ineficacia. En un día de trabajo, un obrero del Norte gana más que un obrero del Sur en medio mes.


6
Salarios de hambre, costos bajos, precios de ruina en el mercado mundial.
El azúcar es uno de esod productos latinoamericanos condenados a la inestabilidad y la caída. Durante muchos años, hubo una excepción: la Unión Soviética ha pagado, y paga todavía, un precio equilibrado por el azúcar de Cuba. Ahora, en plena euforia, el capitalismo triunfante se frota las manos. Hay bastantes indicios de que ese pacto comercial no va a durar mucho tiempo más. Y a nadie se le ocurre pensar que esa excepción ejemplar pudiera anunciar la posible creación de un nuevo orden internacional más justo, una alternativa al sistemático saqueo que los técnicos llaman "deterioro de los términos de intercambio". No: si los soviéticos pagan todavía buen precio por el azúcar cubano, eso no hace más que probar las diabólicas intenciones que han guiado los malos pasos de Moscú, que se metía donde no debía cuando usaba cuernos, tridente y rabo.
El orden vigente es el único orden posible: el comercio ladrón es el fin de la historia.


7
Preocupado por el colesterol, olvidado del hambre, el Norte practica, sin embargo, la caridad. La Madre Teresa de Calcuta es más eficiente que Carlos Marx. La ayuda del Norte al Sur es muy inferior a las limosnas solemnemente comprometidas ante las Naciones Unidas, pero sirve para que el Norte coloque la chatarra de guerra, mercancías sobrantes y proyectos de desarrollo que subdesarrollan al Sur y multiplican la hemorragia para curar la anemia.
Mientras tanto, en los últimos cinco años, el Sur ha donado al Norte una suma infinitamente mayor, equivalente a dos planes Marshall en valores constantes, por concepto de intereses, ganancias, royalties y diversos tributos coloniales. Y mientras tanto, los bancos acreedores del Norte destripan a los Estados deudores del Sur, y se quedan con nuestras empresas públicas a cambio de nada.
Menos mal que el imperialismo no existe. Ya nadie lo menciona: por lo tanto, no existe. También esa historia se acabó.


8
Pero, si los imperios y sus colonias yacen en las vitrinas del museo de antigüedades, ¿por qué los países dominantes siguen armados hasta los dientes? ¿Por el peligro soviético? Esa coartada ya no se la creen ni los soviéticos. Si la cortina de hierro se ha derretido y los malos de ayer son los buenos de hoy, ¿por qué los poderosos siguen fabricando y vendiendo armas y miedo?
El presupuesto de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos es mayor que la suma de todos los presupuestos de educación infantil en el llamado Tercer Mundo. ¿Despilfarro de recursos? ¿O recursos para defender el despilfarro? La organización desigual del mundo, que simula ser eterna, ¿podría sostenerse un sólo día más si se desarmaran los países y las clases sociales que se han comprado el planeta?
Este sistema enfermo de consumismo y arrogancia, vorazmente lanzado al arrasamiento de tierras, mares, aires y cielos, monta guardia al pie del alto muro del poder. Duerme con un solo ojo, y no le faltan motivos.
El fin de la historia es su mensaje de muerte. El sistema que sacraliza el caníbal orden internacional, nos dice: "Yo soy todo. Después de mí, nada".


9
Desde la pantalla de una computadora, se decide la buena o mala suerte de millones de seres humanos. En la era de las superempresas y la supertecnología, unos son mercaderes y otros somos mercancías. La magia del mercado fija el valor de las cosas y de la gente.
Los productos latinoamericanos valen cada vez menos. Nosotros, los latinoamericanos, también.
El Papa de Roma ha condenado enérgicamente el fugaz bloqueo, o amenaza de bloqueo, contra Lituania, pero el Santo Padre nunca dijo ni pío sobre el bloqueo contra Cuba, que ya lleva treinta años, ni sobre el bloqueo contra Nicaragua, que duró diez. Normal. Y normal es, ya que tan poco valemos los latinoamericanos vivos, que nuestros muertos se coticen cien veces menos que las víctimas del hoy desintegrado Imperio del Mal. Noam Chomsky y Edward Herman se han tomado el trabajo de medir el espacio que merecemos en los principales medios norteamericanos de comunicación. Jerzy Popieluszko, sacerdote asesinado por el terror de Estado en Polonia, en 1984, ha ocupado más espacio que la suma de cien sacerdotes asesinados por el terror de Estado en América Latina en estos últimos años.
Nos han impuesto el desprecio como costumbre. Y ahora nos venden el desprecio como destino.


10
El Sur aprende geografía en mapamundis que lo reducen a la mitad de su tamaño real. Los mapamundis del futuro, ¿lo borrarán del todo?
Hasta ahora, América Latina era la tierra del futuro.
Cobarde consuelo; pero algo era.
Ahora nos dicen que el futuro es el presente.



Eduardo Galeano, Ser como ellos y otros artículos, Siglo Veintiuno Editores, 1992.

domingo, 10 de agosto de 2008

Medios y conflictos escolares

MEDIOS Y COMUNICACION

O. Tobío analiza el conflicto permanente que la actualidad massmediática genera en los procesos educativos. Nota publicada en Página 12 el 06/08/08

Por Omar Tobío *

El ministro Juan Carlos Tedesco afirmó en una entrevista (Página 12, 28/07/08) que los medios le están haciendo el juego a la indisciplina que los chicos plantean con la difusión de sus filmaciones colgadas en Internet. Lo dicho es cierto, aunque es importante destacar que los hechos difundidos son situaciones de excepción, de conflictos de “alta intensidad” frente a un permanente conflicto de “baja intensidad” presente en gran parte del sistema educativo. En efecto, los profesores de distintas escuelas señalan en sus relatos que a los alumnos “no les interesa nada”, pero que la situación, aunque fastidiosa, es manejable. Pero esto no es lo novedoso: siempre hubo materias (a veces todas) que resultaban insoportables para los alumnos. Hasta hace tres décadas a un profesor le bastaba con saber la propia disciplina y algunos rudimentos de pedagogía y didáctica para sentirse útil en el marco de la ficción compartida que aseguraba que en la escuela se aprendía. Esa ficción requería y se apoyaba en un potente sistema coercitivo para los alumnos, siendo en realidad ahora lo novedoso la caída de ese dispositivo y no que a los chicos “no les interese nada”. Esta caída, a su vez, arrastró consigo a la palabra autorizada de los saberes disciplinares instituidos, quedándose los docentes sin ese respaldo. Ante la crisis de la educación enciclopédica hubo que salir a emparchar la situación enseñando procesos históricos o dinámicas sociogeográficas, con la nueva dificultad que impone la actualidad massmediática: en el mejor de los casos los documentales por cable pueden competir con el discurso docente y en el peor será el movilero de los canales de televisión quien cree que explica complejos procesos sociales (como las rutas que se cortan, el problema de los pueblos originarios tras la tala en la selva o los pasajeros enfurecidos por un paro de transporte) diciendo cualquier disparate “desde el lugar de los hechos”. Así, el saber docente se torna banal para los alumnos y ya ni siquiera merecedor de respeto. El profesor, destituido, canaliza como puede el conflicto de baja intensidad emergente: pocos escuchan, otros hablan, se paran, salen, entran, tiran papeles, se graban... Hasta que, a veces, se produce un desborde: la imagen difundida por la televisión de la emergencia de un pico de “alta intensidad” en el conflicto escolar con una profesora intentando seguir dando clase fingiendo ignorar a un alumno que le faltaba el respeto lo expresa cabalmente.

Se impone, entonces, una pregunta: ¿cómo hacer para promover un cambio de la posición docente a fin de bosquejar la elaboración de un nuevo dispositivo pedagógico democrático en este contexto, independientemente de esperar algún tipo de consideración ética por parte de los canales de televisión frente a la difusión de la “alta intensidad”? Además de agregar formación en valores, adicciones o convivencia, convendría preguntarse cuáles son las posibilidades reales que tuvieron y tienen los profesores para pensar el sentido de su accionar porque ahora, además también se hace evidente la necesidad de constituirse en un sujeto político comprometido para formar a otros sujetos políticos por medio de la propia disciplina, ya sea esta Geografía, Historia o cualquier otra, lo que implica recuperar la propia palabra. Esto también significa poder decir algo frente al festín con el que se han regodeado algunos animadores de noticieros televisivos entrevistando a la profesora de la escuela de Temperley a la cual sus alumnos intentaron quemarle el pelo y le colocaron un preservativo en la cabeza, quien, frente a las cámaras, apenas pudo balbucear alguna explicación confusa y contradictoria sobre lo sucedido, lo cual no pudo ser contrastado con otro discurso docente potente que produjese otros efectos de sentido frente a lo acontecido.

No obstante, lejos de las cámaras y los micrófonos, hay indicios concretos, claras señales, de intentos de colectivos docentes de tomar la palabra. No como retórica vacía sino como posibilidad de explorar y construir un pensamiento elaborado desde cada experiencia puntual puesta en diálogo y articulación con la de otros compañeros docentes, en una tarea de búsqueda de equivalencias entre las experiencias para –desde allí– llenar las palabras vaciadas en esta destituyente conflictiva escolar. Este trabajo continúa sin perder de vista que acaso, alguna vez, llegue un acompañamiento desde las más altas esferas gubernamentales para contribuir a que este frágil florecimiento pueda aportar materiales simbólicos para la construcción de una política de Estado tanto en lo relativo a la formación inicial docente como para facilitar el tender una mano a quienes ya están constreñidos por las redes destituyentes de los conflictos de baja intensidad escolar.

* Docente-investigador. Director de la Licenciatura en Enseñanza de las Ciencias Sociales, Escuela de Humanidades, UNSAM.

jueves, 7 de agosto de 2008

Victoria Clara






30 años de Abuelas de Plaza de Mayo - CANAL ENCUENTRO


Victoria Clara - BERSUIT VERGARABAT

lunes, 4 de agosto de 2008

Memoria


Ñanderu, el creador - Guaraníes - Pueblos originarios - CANAL ENCUENTRO

Ayelen tenía cuatro años y un día me dijo sorprendida: "Yo me di cuenta de que no puedo olvidarme de lo que no se, solamente de lo que se puedo olvidarme o acordarme"

Sabias palabras.

jueves, 31 de julio de 2008

Hacer memoria





Ante todo HACER MEMORIA, porque el pasado no es una esencia a develar, sino una trama de significados compleja y contradictoria que nos constituye. En la profundidad de la reflexión creativa y colectiva que hagamos sobre él, mora la posibilidad de comprendernos y la de reconstruirnos.

María Fernanda

jueves, 24 de julio de 2008

Extraños

Comparto estos 7 minutos de video con ustedes. Para pensar esto del nosotros / otros / ellos.
Gracias Marta...!

Ianina

Muy elocuente invitación a la reflexión: el qué somos y el qué hacer cuando aparece...
para luego de verlo, ojalá sea con alguien cercano para reflexionar directamente la vivencia compartida...

Más abajo el video y de la reflexión que me movió luego de "matearlo" con mi compañera:

quienes me leen ya sabrán que intento expresarme en las grietas de los muros
que construye la lingüística oficial y académica.

Va una de las acepciones que me limita del occidente de la perfección intencionada:

Real Academia Española: puro, ra. (Del lat. purus).5. adj. Libre y exento de imperfecciones morales.

...para re-compensar-nos moral+mente:
“Si practicamos ojo por ojo y diente por diente pronto todo el mundo va a quedar ciego y...sin dientes.” Gandhi
Un abrazo solidario,
Ricardo

viernes, 18 de julio de 2008

Decir amigo, decir ternura

Escuelas argentinas - CANAL ENCUENTRO

Las Malas Compañias

Mis amigos son unos atorrantes

se exhiben sin pudor, beben a morro,

se pasan las consignas por el forro

y se mofan de cuestiones importantes.


Mis amigos son unos sinvergüenzas

que palpan a las damas el trasero,

que hacen en los lavabos agujeros

y les echan a patadas de las fiestas.

Mis amigos son unos desahogados

que orinan a mitad d la vereda,

contestan sin que nadie les pregunte

y juegan a los chinos sin monedas.

Mi santa madre me lo decía

cuidate mucho Juanito,

de las malas compañías.

Por eso es que a mis amigos

los mido con vara rasa

y los tengo muy escogidos,

son lo mejor de cada casa.

Mis amigos son unos malhechores

convictos de atrapar sueños al vuelo

que aplauden cuando el sol se trepa al cielo

y me abren su Corazón como las flores.

Mis amigos son sueños imprevistos

que buscan sus piedras filosofales,

rodando por sórdidos arrabales

donde bajan los Dioses sin ser vistos.

Mis amigos son gente cumplidora

que acuden cuando saben que yo espero.

si les roza la muerte disimulan,

para ellos la amistad es lo primero.

Joan Manuel Serrat

Dedicamos este post a la AMISTAD, dicha así: con mayúsculas, celebrándola en un día que nos puso el sistema, pero que finalmente nosotros podemos usar para festejar el amor más subversivo de todos: ese que se intercambia por el puro placer de darle sentido al andar por este mundo.

Los abrazamos fuertemente, tiernamente, cabalmente, los abrazamos riendo, llorando, los abrazamos en el presente, por el pasado y para el futuro. Los abrazamos...

martes, 15 de julio de 2008

INICIATIVA CIUDADANAPOR UNA LEY DE RADIODIFUSIÓN PARA LA DEMOCRACIA

www.coalicion.org.ar

1.- Toda persona tiene derecho a investigar, buscar, recibir y difundir informaciones, opiniones e ideas, sin censura previa, a través de la radio y la televisión, en el marco del respeto al Estado de derecho democrático y los derechos humanos.

2.- La radiodifusión es una forma de ejercicio del derecho a la información y la cultura y no un simple negocio comercial. La radiodifusión es un servicio de carácter esencial para el desarrollo social, cultural y educativo de la población, por el que se ejerce el derecho a la información.

3.- Se garantizará la independencia de los medios de comunicación. La ley deberá impedir cualquier forma de presión, ventajas o castigos a los comunicadores o empresas o instituciones prestadoras en función de sus opiniones, línea informativa o editorial, en el marco del respeto al estado de derecho democrático y los derechos humanos. También estará prohibida por ley la asignación arbitraria o discriminatoria de publicidad oficial, créditos oficiales o prebendas.

4.- Las frecuencias radioeléctricas no deben transferirse, venderse ni subastarse. Nadie debe apropiarse de las frecuencias. Las frecuencias radioeléctricas pertenecen a la comunidad, son patrimonio común de la humanidad, y están sujetas por su naturaleza y principios a legislaciones nacionales así como a tratados internacionales. Deben ser administradas por el Estado con criterios democráticos y adjudicadas por períodos de tiempo determinado a quienes ofrezcan prestar un mejor servicio. La renovación de las licencias estará sujeta a audiencia pública vinculante.

5.- La promoción de la diversidad y el pluralismo debe ser el objetivo primordial de la reglamentación de la radiodifusión. El Estado tiene el derecho y el deber de ejercer su rol soberano que garanticen la diversisdad cultural y pluralismo comunicacional. Eso implica igualdad de género e igualdad de oportunidades para el acceso y participación de todos los sectores de la sociedad a la titularidad y gestión de los servicios de radiodifusión.

6.- Si unos pocos controlan la información no es posible la democracia. Deben adoptarse políticas efectivas para evitar la concentración de la propiedad de los medios de comunicación. La propiedad y control de los servicios de radiodifusión deben estar sujetos a normas antimonopólicas por cuanto los monopolios y oligopolios conspiran contra la democracia, al restringir la pluralidad y diversidad que asegura el pleno ejercicio del derecho a la cultura y a la información de los ciudadanos.

7.- El público tendrá derecho a acceder a una información plural, así como a la diversidad cultural. Para ello se deberá garantizar la indemnidad intelectual y estética de los trabajadores de la comunicación y de todos aquellos que participan en la producción de bienes culturales.

8.- En los casos de una integración vertical u horizontal de actividades ligadas, o no, a la comunicación social, se deberán establecer regulaciones que promuevan el pluralismo, respeten las incumbencias profesionales y derechos intelectuales de los artistas y demás trabajadores de la comunicación y el espectáculo.

9.- Deberá mantenerse un registro público y abierto de licencias. El registro deberá contener los datos que identifiquen fehacientemente a los titulares de cada licencia, y los integrantes de sus órganos de administración además de las condiciones bajo las cuales fue asignada la frecuencia. Las localizaciones radioeléctricas no previstas en los planes técnicos deberán ser puestas en disponibilidad a pedido de parte con la sola demostración de su viabilidad técnica.

10.- No podrán ser titulares de licencias de servicios de radiodifusión ni integrantes de sus órganos directivos, quienes ocupen cargos electivos oficiales nacionales, provinciales o municipales, funcionarios públicos de los distintos poderes, miembros de las Fuerzas Armadas y de seguridad, como así tampoco aquellos que hayan tenido participación comprometida con violaciones a los derechos humanos.

11.- Existen tres tipos de prestadores de servicios de radiodifusión: públicos, comerciales y comunitarios de organizaciones de la Sociedad Civil sin fines de lucro. Quedará prohibido todo tipo de discriminación o cercenamiento a causa de la naturaleza jurídica de la organización propietaria, en cuanto a potencia, cantidad de frecuencias disponibles o limitaciones a los contenidos. Todos los servicios de radiodifusión podrán contratar publicidad en igualdad de condiciones, ya que así se respetan los derechos humanos económicos, sociales y culturales.

12.- Los medios estatales deberán ser públicos y no gubernamentales. Deberán proveer una amplia variedad de programación informativa, educativa, cultural, de ficción y de entretenimiento garantizando la participación ciudadana y la atención a las necesidades de la población. En todas las regiones del país se destinará una frecuencia a la recepción gratuita del canal de TV pública nacional y de Radio Nacional; y de igual forma se reservará al menos una frecuencia para una radio y una emisora de TV provincial y una emisora de FM municipal . Los servicios de la radiodifusión universitaria constituyen un sistema público de gestión autónoma y se reservará no menos de una frecuencia de radiodifusión a cada una de las Universidades públicas nacionales.

13.- Los planes técnicos deberán reservar al menos el 33% de frecuencias, en todas las bandas, para entidades sin fines de lucro. En estos casos tendrá que prevalecer como criterio de asignación de frecuencias el plan de servicios y la inserción de las entidades en su comunidad.

14.- La ley establecerá cuotas que garanticen la difusión sonora y audiovisual de contenidos de producción local, nacional y propia. Esto implica producción realizada por actores, músicos, directores, periodistas, artistas, investigadores y técnicos argentinos, y reglamentará la obligación de inversión en producción propia y en la compra de derecho de antena de películas nacionales.

15.- La explotación de los servicios de radiodifusión es indelegable y debe ser prestada por el propio titular de la licencia.

16.- Las repetidoras y cadenas deben ser una excepción a la regla de modo tal de priorizar el pluralismo y la producción propia y local, salvo para las emisoras estatales de servicio público o la emisión de acontecimientos de carácter excepcional.

17. La publicidad sonora y audiovisual será de total producción nacional y deberá siempre diferenciarse de los contenidos de la programación, no estará incluida en esta, se difundirá en tandas claramente identificadas al inicio y al final por la señal distintiva del medio y no inducirá a estafas y engaños a la comunidad.

18. Los sistemas de distribución de señales deberán incluir en su grilla de canales las emisoras de TV de aire de la localidad, el canal público nacional y un canal con producción informativa local y propia.

19. La autoridad de aplicación deberá respetar en su constitución el sistema federal y estará integrada además por organizaciones de la sociedad civil no licenciatarias y por representantes de las entidades representativas de los trabajadores de los medios y de las artes audiovisuales.

20.- Se creará la figura de la "Defensoría del público", con delegaciones en las provincias, que recibirá y canalizará las inquietudes de los habitantes de la Nación. Deberá incluirse un capítulo que garantice los derechos del público. Estos podrán ser ejercidos directamente por los habitantes de la Nación o a través de la defensoría del público.

21. En la nueva ley se deberá contemplar la normalización de los servicios de radiodifusión atendiendo a las necesidades de aquellos impedidos de acceder a una licencia por las exclusiones históricas de la ley 22.285 y la administración arbitraria de las frecuencias por parte del Estado nacional.

lunes, 14 de julio de 2008

Todos los niños del mundo


Ciclo de la OEI - Derechos del Niño, la Niña y Adolescentes - CANAL ENCUENTRO

Humor negro
La gasolina con plomo agregado fue un inventito de EU. Allá por los años veinte, se impuso en Estados Unidos y en el mundo. Cuando el gobierno estadunidense la prohibió, en 1986, la gasolina con plomo estaba matando adultos a un ritmo de 5 mil por año, según la agencia oficial que se ocupa de la protección del ambiente. Además, según las numerosas fuentes citadas por el periodista Jamie Kitman en su investigación para la revista The Nation, el plomo había provocado daños al sistema nervioso y al nivel mental de muchos millones de niños, nadie sabe exactamente cuántos, durante 60 años. Charles Kettering y Alfred Sloan, directivos de la General Motors, fueron los principales promotores de este veneno. Ellos han pasado a la historia como benefactores de la medicina, porque fundaron un gran hospital.

Eduardo Galeano

¿Denuncias o confesiones?
Y mientras el poder enseña impunidad, esos grandes medios, y sobre todo la televisión, difunden mensajes de violencia y de consumismo obligatorio. Una reciente investigación universitaria reveló que los niños de Buenos Aires ven, cada día, cuarenta escenas de violencia en la pantalla chica. ¿Cuántas escenas de consumismo ven? ¿A cuántos ejemplos de despilfarro y ostentación asisten cada día? ¿Cuántas órdenes de comprar reciben los que poco o nada pueden comprar? ¿Cuántas veces por día se les taladra la cabeza para convencerlos de que quien no compra no existe, y quien no tiene, no es? Paradójicamente, la televisión suele trasmitir discursos que denuncian la plaga de la violencia urbana y exigen mano dura, mientras la misma televisión imparte educación a las nuevas generaciones derramando en cada casa océanos de sangre y de publicidad compulsiva: en este sentido, bien podría decirse que sus propios mensajes están confirmando su eficacia mediante el auge de la delincuencia.
Las fábricas de opinión pública echan leña a la hoguera de la histeria colectiva, y mucho contribuyen a convertir la seguridad pública en obsesión pública. Cada vez tienen más ecos los gritos de alarma que se pronuncian en nombre de la población indefensa ante el acoso del crimen. Se multiplican los asustados, y los asustados pueden ser más peligrosos que el peligro que los asusta. Para acabar con la falta de garantías de los ciudadanos, se exigen leyes que suprimen las garantías que quedan; y para dar más libertad a los policías, se exigen leyes que sacrifican la libertad de todos los demás -incluso en países como el Uruguay, donde las estadísticas confiesan que los policías son, en proporción, los ciudadanos que más delitos cometen.
No sólo los vividores de la abundancia se sienten amenazados. También la clase media, y también numerosos sobrevivientes de la escasez: pobres que sufren el asalto de otros pobres más pobres o más desesperados. En sociedades que prefieren el orden a la justicia, hay cada vez más gente que aplaude el sacrificio de la justicia en los altares del orden: hay cada vez más gente convencida de que no hay ley que valga ante la invasión de los fuera de la ley. Hay un clamor creciente por la pena de muerte en la opinión pública de varios países latinoamericanos; y las matanzas de niños por los escuadrones parapoliciales de la muerte en Bogotá, Rio de Janeiro o la ciudad de Guatemala son pública o secretamente aplaudidas por un sector considerable de la sociedad. Se considera normal la tortura del delincuente común, o de quien tenga cara de; y llama la atención el silencio de algunos organismos de derechos humanos, en países donde la policía tiene la costumbre de arrancar confesiones mediante métodos de tortura idénticos a los que las dictaduras militares aplican contra los presos políticos.

Eduardo Galeano

Ciclo Escuelas argentinas - CANAL ENCUENTRO

miércoles, 9 de julio de 2008

Haciendo los medios

IMPA es de los trabajadores

Los pibes de la UST cuentan en imagenes la resistencia en IMPA
Con orgullo presentamos este material realizado por los pibes del Taller de Video y Fotografía de la Union Solidaria de Trabajadores realizado en base a la recuperación de IMPA por sus trabajadores.
Durante las jornadas de resistencia por la recuperación de Impa,en los días finales del mes de Abril y principio de Mayo, los compañeros del Taller de Video y Fotografía de la Union Solidaria de Trabajadores realizamos la cobertura del mismo, y le pusimos el cuerpo a la represión igual que a la edición de este video.

http://www.cta.org.ar/base/article9829.html

Material enviado por Roxana Rodríguez al Foro Paulo Freire

ORACIÓN DE HACER LOS MEDIOS del pueblo

Padres, Madres, Abuel@s y parientes nuestros

que hicieron y hacen los medios del pueblo,

honrados por nosotros sean sus nombres,

venga a nosotros su empeño,

hágase su voluntad así en la libertad como en el encierro,

dénnos hoy su amor y su compañía,

dialóguennos sus problemas

así como nosotros dialogamos permanentemente,

y no nos dejen caer por sentir el dolor,

líbrennos de callar o dejar de escuchar

AMÉN

sábado, 5 de julio de 2008

¿Qué es hoy aprender? ¿Qué es hoy enseñar?



Jóvenes: comunicación e identidad
por Jesús Martín Barbero


“En nuestras barriadas populares urbanas tenemos camadas enteras de jóvenes cuyas cabezas dan cabida a la magia y a la hechicería, a las culpas cristianas y a intolerancia piadosa, lo mismo que a utópicos sueños de igualdad y libertad, indiscutibles y legítimos, así como a sensaciones de vacío, ausencia de ideologías totalizadoras, fragmentación de la vida y tiranía de la imagen fugaz y el sonido musical como lenguaje único de fondo”

F. Cruz Kronfly

1. Transformaciones de la sensibilidad y des-ordenamiento cultural
¿Hay algo realmente nuevo en la juventud actual?. Y si lo hay, ¿cómo pensarlo sin mixtificar tramposamente la diversidad social de la juventud en clases, razas, etnias, regiones?. La respuesta a esas preguntas pasa por aceptar la posibilidad de fenómenos trans-clasistas y trans-nacionales, que a su vez son experimentados siempre en las modalidades y modulaciones que introduce la división social y la diferencia cultural. Lo que exige un trabajo de localización de la investigación, que no es el propósito de este texto ya que lo que se propone es algo mucho más limitado: introducir algunas cuestiones cuya ausencia han estado lastrando seriamente la investigación, el debate y las políticas que conciernen a los jóvenes.

Para dibujar un primer campo de procesos en que se insertan los cambios que experimentan los adolescentes y los jóvenes hoy voy a servirme de dos reflexiones especialmente orientadoras. La primera es un libro de Margaret Mead, la antropóloga quizá más influyente que han tenido los Estados Unidos, publicado en inglés el año 70. La segundo corresponde a los provocadores trabajos de Joshua Meyrowitz en los que estudia los cambios que atraviesan las relaciones entre las formas humanas de comunicar y los modos de ejercer la autoridad.

En su libro, Margaret Mead escribe: “nuestro pensamiento nos ata todavía al pasado, al mundo tal como existía en la época de nuestra infancia y juventud, nacidos y criados antes de la revolución electrónica, la mayoría de nosotros no entiende lo que ésta significa. Los jóvenes de la nueva generación, en cambio, se asemejan a los miembros de la primera generación nacida en un país nuevo. Debemos aprender junto con los jóvenes la forma de dar los próximos pasos; Pero para proceder así, debemos reubicar el futuro. A juicio de los occidentales, el futuro está delante de nosotros. A juicio de muchos pueblos de Oceanía, el futuro reside atrás, no adelante. Para construir una cultura en la que el pasado sea útil y no coactivo, debemos ubicar el futuro entre nosotros, como algo que está aquí listo para que lo ayudemos y protejamos antes de que nazca, porque de lo contrario, será demasiado tarde”2.

Lo que ahí se nos plantea es la envergadura antropológica de los cambios que atravesamos y las posibilidades de inaugurar escenarios y dispositivos de diálogo entre generaciones y pueblos. Para ello la autora traza un mapa de los tres tipos de cultura que conviven en nuestra sociedad. Llama postfigurativa a la cultura que ella investigó como antropóloga, y que es aquella en la que el futuro de los niños está por entero plasmado en el pasado de los abuelos, pues la matriz de esa cultura se halla en el convencimiento de que la forma de vivir y saber de los ancianos es inmutable e imperecedera. Llama cofigurativa a la que ella ha vivido como ciudadana norteamericana, una cultura en la que el modelo de los comportamientos lo constituye la conducta de los contemporáneos, lo que le permite a los jóvenes, con la complicidad de su padres, introducir algunos cambios por relación al comportamiento de los abuelos. Finalmente llama prefigurativa a una nueva cultura que ella ve emerger a fines de los años 60 y que caracteriza como aquella en la que los pares reemplazan a los padres, instaurando una ruptura generacional sin parangón en la historia, pues señala no un cambio de viejos contenidos en nuevas formas, o viceversa, sino un cambio en lo que denomina la naturaleza del proceso: la aparición de una “comunidad mundial” en la que hombres de tradiciones culturales muy diversas emigran en el tiempo, inmigrantes que llegan a una nueva era desde temporalidades muy diversas, pero todos compartiendo las mismas leyendas y sin modelos para el futuro. Un futuro que sólo balbucean los relatos de ciencia-ficción en los que los jóvenes encuentran narrada su experiencia de habitantes de un mundo cuya compleja heterogeneidad no se deja decir en las secuencias lineales que dictaba la palabra impresa, y que remite entonces a un aprendizaje fundado menos en la dependencia de los adultos que en la propia exploración que los habitantes del nuevo mundo tecno-cultural hacen de la imagen y la sonoridad, del tacto y la velocidad.

Además de “la esperanza del futuro”, los jóvenes constituyen hoy el punto de emergencia de una cultura otra, que rompe tanto con la cultura basada en el saber y la memoria de los ancianos, como en aquella cuyos referentes aunque movedizos ligaban los patrones de comportamiento de los jóvenes a los de padres que, con algunas variaciones, recogían y adaptaban los de los abuelos. Al marcar el cambio que culturalmente atraviesan los jóvenes como ruptura se nos están señalando algunas claves sobre los obstáculos y la urgencia de comprenderlos, esto es sobre la envergadura antropológica, y no sólo sociológica, de las transformaciones en marcha.

J. Meyrowitz apoya su trabajo en investigaciones históricas y antropológicas sobre la infancia3, en las que se descubre cómo durante la Edad Media y el Renacimiento los niños han vivido todo el tiempo revueltos con los mayores, revueltos en la casa, en el trabajo, en la taberna y hasta en la cama, y es sólo a partir del siglo XVII que la infancia como tal ha empezado a tener existencia social. Ello merced en gran medida al declive de la mortalidad infantil y a la aparición de la escuela primaria, en la que el aprendizaje pasa de las prácticas a los libros, asociados a una segmentación al interior de la sociedad que separa lo privado de lo público, y que al interior de la casa misma instituye la separación entre el mundo de los niños y el de los adultos. Desde el XVII hasta mediados del siglo XX el mundo de los adultos había creado unos espacios propios de saber y de comunicación de los cuales mantenía apartados a los niños, hasta el punto que todas las imágenes que los niños tenían de los adultos eran filtradas por las imágenes que la propia sociedad, especialmente a través de los libros escritos para niños, se hacía de los adultos. Desde mediados de nuestro siglo esa separación de mundos se ha disuelto, en gran medida por la acción de la televisión que, al transformar los modos de circulación de la información en el hogar rompe el cortocircuito de los filtros de autoridad parental . Afirma Meyrowitz: “Lo que hay de verdaderamente revolucionario en la televisión es que ella permite a los más jóvenes estar presentes en las interacciones de los adultos (...)"Es como si la sociedad entera hubiera tomado la decisión de autorizar a los niños a asistir a las guerras, a los entierros, a los juegos de seducción eróticos, a los interludios sexuales, a las intrigas criminales. La pequeña pantalla les expone a los temas y comportamientos que los adultos se esforzaron por ocultarles durante siglos”4. Mientras la escuela sigue contando unas bellísimas historias tanto de los padres de la patria como de los del hogar - héroes abnegados y honestos, que los libros para niños corroboran- la televisión expone cotidianamente los niños a la hipocresía y la mentira, al chantaje y la violencia que entreteje la vida cotidiana de los adultos. Resulta bien significativo que mientras los niños siguen gustando de libros para niños, prefieren sin embargo - numerosas encuesta hablan de un 70 % y más- los programas de televisión para adultos. Y ello porque al no exigir un código complejo de acceso, como el que exige el libro, la televisión posibilita romper la largamente elaborada separación del mundo adulto y sus formas de control. Mientras el libro escondía sus formas de control en la complejidad de los temas y del vocabulario, el control de la televisión exige hacer explícita la censura. Y como los tiempos no están para eso, la televisión, o mejor la relación que ella instituye de los niños y adolescentes con el mundo adulto, va a reconfigurar radicalmente las relaciones que dan forma al hogar.

Es obvio que en ese proceso la televisión no opera por su propio poder sino que cataliza y radicaliza movimientos que estaban en la sociedad previamente, como las nuevas condiciones de vida y de trabajo que han minado la estructura patriarcal de la familia: inserción acelerada de la mujer en el mundo del trabajo productivo, drástica reducción del número de hijos, separación entre sexo y reproducción, transformación en las relaciones de pareja, en los roles del padre y del macho, y en la percepción que de sí misma tiene la mujer. Es en ese debilitamiento social de los controles familiares introducido por la crisis de la familia patriarcal donde se inserta el des-ordenamiento cultural que refuerza la televisión. Pues ella rompe el orden de las secuencias que en forma de etapas/edades organizaban el escalonado proceso del aprendizaje ligado a la lectura y las jerarquías en que este se apoya. Y al deslocalizar los saberes, la televisión desplaza las fronteras entre razón e imaginación, saber e información, trabajo y juego.

Lo que hay de nuevo hoy en la juventud, y que se hace ya presente en la sensibilidad del adolescente, es la percepción aun oscura y desconcertada de una reorganización profunda en los modelos de socialización: ni los padres constituyen el patron-eje de las conductas, ni las escuela es el único lugar legitimado del saber, ni el libro es el centro que articula la cultura. La lúcida mirada de M.Mead apuntó al corazón de nuestros miedos y zozobras: tanto o más que en la palabra del intelectual o en las obras de arte, es en la desazón de los sentidos de la juventud donde con más fuerza se expresa hoy el estremecimiento de nuestro cambio de época.

2. Visibilidad social y cultural de la juventud en la ciudad
Lo que el rápido mapa trazado avizora es tanto la des-territorialización que atraviesan las culturas, como el malestar en la cultura que experimentan los más jóvenes en su radical replanteamiento de las formas tradicionales de continuidad cultural: más que buscar su nicho entre las culturas ya legitimadas por los mayores se radicaliza la experiencia de desanclaje5 que, según A. Giddens, produce la modernidad sobre las particularidades de los mapas mentales y las prácticas locales. Los cambios apuntan a la emergencia de sensibilidades “desligadas de las figuras, estilos y prácticas de añejas tradiciones que definen ‘la cultura’ y cuyos sujetos se constituyen a partir de la conexión/desconexión con los aparatos”6. En la empatía de los jóvenes con la cultura tecnológica, que va de la información absorbida por el adolescente en su relación con la televisión a la facilidad para entrar y manejarse en la complejidad de las redes informáticas, lo que está en juego es una nueva sensibilidad hecha de una doble complicidad cognitiva y expresiva: es en sus relatos e imágenes, en sus sonoridades, fragmentaciones y velocidades que ellos encuentran su idioma y su ritmo. Estamos ante la formación de comunidades hermenéuticas que responden a nuevos modos de percibir y narrar la identidad, y de la conformación de identidades con temporalidades menos largas, más precarias pero también más flexibles, capaces de amalgamar, de hacer convivir en el mismo sujeto, ingredientes de universos culturales muy diversos.

Quizá ninguna otra figura como la del flujo televisivo7 para asomarnos a las rupturas y las formas de enganche que presenta la nueva experiencia cultural de los jóvenes. La programación televisiva se halla fuertemente marcada, a la vez, por la discontinuidad que introduce la permanente fragmentación –cuyos modelos en términos estéticos y de rentabilidad se hallan en el videoclip publicitario y el musical- y por la fluida mezcolanza que posibilita el zapping, el control remoto, al televidente, especialmente al televidente joven ante la frecuente mirada molesta del adulto, para armar “su programa” con fragmentos o "restos" de deportes, noticieros, concursos, conciertos o films. Más allá de la aparente democratización que introduce la tecnología, la metáfora del zappar ilumina la escena social: hay una cierta y eficaz travesía que liga los modos de ver desde los que el televidente explora y atraviesa el palimpsesto de los géneros y los discursos, con los modos nómadas de habitar la ciudad –los del emigrante al que le toca seguir indefinidamente emigrando dentro de la ciudad a medida que se van urbanizando las invasiones y valorizándose los terrenos, y sobre todo con el trazado que liga los desplazamientos de la banda juvenil que constantemente cambia sus lugares de encuentro a lo largo y ancho de la ciudad.

Y es que por la ciudad es por donde pasan más manifiestamente algunos de los cambios de fondo que experimentan nuestras sociedades: por el entrelazamiento entre la expansión/estallido de la ciudad y el crecimiento/ densificación de los medios masivos y las redes electrónicas. “Son las redes audiovisuales las que efectúan, desde su propia lógica, una nueva diagramación de los espacios e intercambios urbanos”8. La diseminación/ fragmentación de la ciudad densifica la mediación y la experiencia tecnológica hasta el punto de sustituir, de volver vicaria, la experiencia personal y social. Estamos habitando un nuevo espacio comunicacional en el que “cuentan” menos los encuentros y las muchedumbres que el tráfico, las conexiones, los flujos y las redes. Estamos ante nuevos “modos de estar juntos” y unos nuevos dispositivos de percepción que se hallan mediados por la televisión, el computador, y dentro de muy poco por la imbricación entre televisión e informática en una acelerada alianza entre velocidades audiovisuales e informacionales. Los ingenieros de lo urbano ya no están interesados en cuerpos reunidos, los prefieren interconectados. Mientras el cine catalizaba la “experiencia de la multitud” en la calle, pues era en multitud que los ciudadanos ejercían su derecho a la ciudad, lo que ahora cataliza la televisión es por el contrario la “experiencia doméstica” y domesticada: es desde la casa que la gente ejerce ahora cotidianamente su conexión con la ciudad. Mientras del pueblo que se tomaba la calle al público que iba al cine la transición era transitiva, y conservaba el carácter colectivo de la experiencia, de los públicos de cine a las audiencias de televisión el desplazamiento señala una profunda transformación: la pluralidad social sometida a la lógica de la desagregación hace de la diferencia una mera estrategia del rating: es de ese cambio que la televisión es la principal mediación. Pues constituida en el centro de las rutinas que ritman lo cotidiano, en dispositivo de aseguramiento de la identidad individual, y en terminal del videotexto, la vídeo compra, el correo electrónico y la teleconferencia, la televisión convierte el espacio doméstico en el más ancho territorio virtual: aquel al que, como afirma certeramente Virilio, "todo llega sin que haya que partir".

A la inseguridad que ese descentramiento del modo de habitar implica, la ciudad añade hoy la expansión del anonimato propio del no-lugar9: ese espacio –centros comerciales, autopistas, aeropuertos- en que los individuos son liberados de toda carga de identidad interpeladora y exigidos únicamente de interacción con informaciones o textos. En el supermercado usted puede hacer todas sus compras sin tener que identificarse, sin hablar con, ni ser interpelado por, nadie. Mientras las "viejas" carreteras atravesaban las poblaciones convirtiéndose en calles, contagiando al viajero del "aire del lugar", de sus colores y sus ritmos, la autopista, bordeando los centros urbanos, sólo se asoma a ellos a través de los textos de las vallas que "hablan" de los productos del lugar y de sus sitios de interés. No puede entonces resultar extraño que las nuevas formas de habitar la ciudad del anonimato, especialmente por las generaciones que han nacido con esa ciudad, sea agrupándose en tribus10 cuya ligazón no proviene ni de un territorio fijo ni de un consenso racional y duradero sino de la edad y del género, de los repertorios estéticos y los gustos sexuales, de los estilos de vida y las exclusiones sociales. Enfrentando la masificada diseminación de sus anonimatos, y fuertemente conectada a las redes de la cultura-mundo de la información y el audiovisual, la heterogeneidad de las tribus urbanas nos descubre la radicalidad de las transformaciones que atraviesa el nosotros, la profunda reconfiguración de la sociabilidad

3. Tecnologías y palimpsestos de identidad
Utilizo la metáfora del palimpsesto para aproximarme a la comprensión de un tipo de identidad que desafía tanto nuestra percepción adulta como nuestros cuadros de racionalidad, y que se asemeja a ese texto en que un pasado borrado emerge tenazmente, aunque borroso, en las entrelíneas que escriben el presente. Es la identidad que se gesta en el movimiento des-territorializador que atraviesan las demarcaciones culturales pues, desarraigadas, las culturas tienden inevitablemente a hibridarse.

Ante el desconcierto de los adultos vemos emerger una generación formada por sujetos dotados de una “plasticidad neuronal” y elasticidad cultural que, aunque se asemeja a una falta de forma, es más bien apertura a muy diversas formas, camaleónica adaptación a los más diversos contextos y una enorme facilidad para los “idiomas” del vídeo y del computador, esto es para entrar y manejarse en la complejidad de las redes informáticas. Los jóvenes articulan hoy las sensibilidades modernas a las posmodernas en efímeras tribus que se mueven por la ciudad estallada o en las comunidades virtuales, cibernéticas. Y frente a las culturas letradas - ligadas estructuralmente al territorio y a la lengua- las culturas audiovisuales y musicales rebasan ese tipo de adscripción congregándose en comunas hermenéuticas que responden a nuevas maneras de sentir y expresar la identidad, incluida la nacional. Estamos ante identidades más precarias y flexibles, de temporalidades menos largas y dotadas de una flexibilidad que les permite amalgamar ingredientes provenientes de mundos culturales distantes y heterogéneos, y por lo tanto atravesadas por dis-continuidades en las que conviven gestos atávicos con reflejos modernos, secretas complicidades con rupturas radicales.

Quizás sea el fenómeno del rock en español el que resulte más sintomático de los cambios que atraviesa la identidad en los más jóvenes. Identificado con el imperialismo cultural y los bastardos intereses de las multinacionales durante casi veinte años, el rock ha adquirido, desde los años 80, una capacidad especial de traducir la brecha generacional y algunas transformaciones claves en la cultura política de nuestros países. Transformaciones que convierten al rock en vehículo de una conciencia dura de la descomposición de los países, de la presencia cotidiana de la muerte en las calles, de la sin salida laboral y la desazón moral de los jóvenes, de la exasperación de la agresividad y lo macabro11. El movimiento del rock latino rompe con la mera escucha juvenil para despertar creatividades insospechadas de mestizajes e hibridaciones: tanto de lo cultural con lo político como de las estéticas transnacionales con los sones y ritmos más locales. De Botellita de Jerez a Maldita Vecindad, Caifanes o Café Tacuba en México, Charly Garcia, Fito Paez o los Enanitos verdes y Fabulosos Cádillac en Argentina, hasta Estados Alterados y Aterciopelados en Colombia. “En tanto afirmación de un lugar y un territorio, este rock es a la vez propuesta estética y política. Uno de los ‘lugares’ donde se construye la unidad simbólica de América Latina, como lo ha hecho la salsa de Rubén Blades, las canciones de Mercedes Sosa y de la Nueva Trova Cubana, lugares desde donde se miran y se construyen los bordes de lo latinoamericano” afirma una joven investigadora colombiana12. Que se trata no de meros fenómenos locales/nacionales sino de lo latinoamericano como un lugar de pertenencia y de enunciación específico, lo prueba la existencia del canal latino de MTV, en el que se hace presente, junto a la musical, la creatividad audiovisual en ese género híbrido, global y joven por excelencia que es el videoclip.

Atravesado por los movimientos que le impone el mercado, desde las disqueras a la radio, en el rock latino se superan las subculturas regionales en una integración ciertamente mercantilizada pero en la que se hacen audibles las percepciones que los jóvenes tienen hoy de nuestras ciudades: de sus ruidos y sus sones, de la multiplicación de las violencias y del más profundo desarraigo. Sin olvidar ese otro fenómeno cultural que son las mezclas de las músicas étnicas y campesino-populares con ritmos, instrumentos y sonoridades de la modernidad musical como los teclados, el saxo y la batería. Ahí el “viejo folklor” no se traiciona ni deforma sino que se transforma volviéndose más universalmente iberoamericano. Aunque producto en buena medida de los medios masivos y de la escenografía de tecnológica de los conciertos esas nuevas músicas vuelven definitivamente urbana e internacional una música cuyo ámbito de origen fue el campo y la provincia.

4. Nuevos lenguajes y formación de ciudadanos
La aparición de un ecosistema comunicativo se está convirtiendo para nuestras sociedades en algo tan vital como el ecosistema verde, ambiental13. La primera manifestación de ese ecosistema es la multiplicación y densificación cotidiana de las tecnologías comunicativas e informacionales, pero su manifestación más profunda se halla en las nuevas sensibilidades, lenguajes y escrituras que las tecnologías catalizan y desarrollan. Y que se hacen más claramente visibles entre los más jóvenes: en sus empatías cognitivas y expresivas con las tecnologías, y en los nuevos modos de percibir el espacio y el tiempo, la velocidad y la lentitud, lo lejano y lo cercano. Se trata de una experiencia cultural nueva, o como W. Benjamin lo llamó, un sensorium nuevo, unos nuevos modos de percibir y de sentir, de oír y de ver, que en muchos aspectos choca y rompe con el sensorium de los adultos. Un buen campo de experimentación de estos cambios y de su capacidad de distanciar a la gente joven de sus propios padres se halla en la velocidad y la sonoridad. No solo en la velocidad de los autos, sino en la de las imágenes, en la velocidad del discurso televisivo, especialmente en la publicidad y los videoclips, y en la velocidad de los relatos audiovisuales. Y lo mismo sucede con la sonoridad, con la manera como los jóvenes se mueven entre las nuevas sonoridades: esas nuevas articulaciones sonoras que para la mayoría de los adultos marcan la frontera entre la música y el ruido, mientras para los jóvenes es allí donde empieza su experiencia musical.

Una segunda dinámica, que hace parte del ecosistema comunicativo en que vivimos, se anuda pero desborda el ámbito de los grandes medios, se trata de la aparición de un entorno educacional difuso y descentrado en el que estamos inmersos. Un entorno de información y de saberes múltiples, y descentrado por relación al sistema educativo que aun nos rige, y que tiene muy claros sus dos centros en la escuela y el libro. Las sociedades han centralizado siempre el saber, porque el saber fue siempre fuente de poder, desde los sacerdotes egipcios hasta los monjes medievales o los asesores de los políticos actualmente. Desde los monasterios medievales hasta las escuelas de hoy el saber ha conservado ese doble carácter de ser a la vez centralizado y personificado en figuras sociales determinadas: al centramiento que implicaba la adscripción del saber a unos lugares donde circulaba legítimamente se correspondían unos personajes que detentaban el saber ostentando el poder de ser los únicos con capacidad de leer/interpretar el libro de los libros. De ahí que una de las transformaciones más de fondo que puede experimentar una sociedad es aquella que afecta los modos de circulación del saber. Y es ahí que se sitúa la segunda dinámica que configura el ecosistema comunicativo en que estamos inmersos: es disperso y fragmentado como el saber puede circular por fuera de los lugares sagrados que antes lo detentaban y de las figuras sociales que lo administraban.

La escuela ha dejado de ser el único lugar de legitimación del saber, pues hay una multiplicidad de saberes que circulan por otros canales y no le piden permiso a la escuela para expandirse socialmente. Esta diversificación y difusión del saber, por fuera de la escuela, es uno de los retos más fuertes que el mundo de la comunicación le plantea al sistema educativo. Frente al maestro que sabe recitar muy bien su lección hoy se sienta un alumno que por ósmosis con el medio-ambiente comunicativo se halla “empapado” de otros lenguajes, saberes y escrituras que circulan por la sociedad. Saberes-mosaico, como los ha llamado A. Moles14, por estar hechos de trozos, de fragmentos, que sin embargo no impiden a los jóvenes tener con frecuencia un conocimiento más actualizado en física o en geografía que su propio maestro. Lo que está acarreando en la escuela no una apertura a esos nuevos saberes sino un fortalecimiento del autoritarismo, como reacción a la pérdida de autoridad que sufre el maestro, y la descalificación de los jóvenes como cada día más frívolos e irrespetuosos con el sistema del saber escolar.

Y sin embargo lo que nuestras sociedades están reclamando al sistema educativo es que sea capaz de formar ciudadanos y que lo haga con visión de futuro, esto es para los mapas profesionales y laborales que se avecinan. Lo que implica abrir la escuela a la multiplicidad de escrituras, de lenguajes y saberes en los que se producen las decisiones. Para el ciudadano eso significa aprender a leer/descifrar un noticiero de televisión con tanta soltura como lo aprende hacer con un texto literario. Y para ello necesitamos una escuela en la que aprender a leer signifique aprender a distinguir, a discriminar, a valorar y escoger donde y cómo se fortalecen los prejuicios o se renuevan las concepciones que tenemos de la política y de la familia, de la cultura y de la sexualidad. Necesitamos una educación que no deje a los ciudadanos inermes frente a las poderosas estratagemas de que hoy disponen los medios masivos para camuflar sus intereses y disfrazarlos de opinión pública.

De ahí la importancia estratégica que cobra hoy una escuela capaz de un uso creativo y crítico de los medios audiovisuales y las tecnologías informáticas. Pero ello sólo será posible en una escuela que transforme su modelo (y su praxis) de comunicación, esto es que haga posible el tránsito de un modelo centrado en la secuencia lineal - que encadena unidireccionalmente grados, edades y paquetes de conocimiento- a otro descentrado y plural, cuya clave es el “encuentro” del palimpsesto y el hipertexto. Pues como ante afirmé el palimpsesto es ese texto en el que un pasado borrado emerge tenazmente, aunque borroso, en las entrelíneas que escriben el presente; y el hipertexto es una escritura no secuencial, un montaje de conexiones en red que, al permitir/exigir una multiplicidad de recorridos, transforma la lectura en escritura. Mientras el tejido del palimpsesto nos pone en contacto con la memoria, con la pluralidad de tiempos que carga, que acumula todo texto, el hipertexto remite a la enciclopedia, a las posibilidades presentes de intertextualidad e intermedialidad. Doble e imbricado movimiento que nos está exigiendo sustituir el lamento moralista por un proyecto ético: el del fortalecimiento de la conciencia histórica, única posibilidad de una memoria que no sea mera moda retro ni evasión a las complejidades del presente. Pues sólo asumiendo la tecnicidad mediática como dimensión estratégica de la cultura es que la escuela puede hoy interesar a la juventud e interactuar con los campos de experiencia que se procesan esos cambios: desterritorialización / relocalización de las identidades, hibridaciones de la ciencia y el arte, de las literaturas escritas y las audiovisuales: reorganización de los saberes y del mapa de los oficios desde los flujos y redes por los que hoy se moviliza no sólo la información sino el trabajo, el intercambio y la puesta en común de proyectos, de investigaciones científicas y experimentaciones estéticas. Sólo haciéndose cargo de esas transformaciones la escuela podrá interactuar con las nuevas formas de participación ciudadana que el nuevo entorno comunicacional le abre hoy a la educación.

Por eso uno de los más graves retos que el ecosistema comunicativo le hace a la educación reside en planearle una disyuntiva insoslayable: o su apropiación por la mayoría o el reforzamiento de la división social y la exclusión cultural y política que él produce. Pues mientras los hijos de las clases pudientes entran en interacción con el ecosistema informacional y comunicativo desde el computador y los videojuegos que encuentran en su propio hogar, los hijos de las clases populares - cuyas escuelas públicas no tienen, en su inmensa mayoría, la más mínima interacción con el entorno informático, siendo que para ellos la escuela es el espacio decisivo de acceso a las nuevas formas de conocimiento- están quedando excluidos del nuevo espacio laboral y profesional que la actual cultura tecnológica ya prefigura.

Abarcando la educación expandida por el ecosistema comunicativo y la que tiene lugar en la escuela, el chileno Martín Hopenhayn traduce a tres objetivos básicos los “códigos de modernidad”15. Esos objetivos son: formar recursos humanos, construir ciudadanos y desarrollar sujetos autónomos. En primer lugar, la educación no puede estar de espaldas a las transformaciones del mundo del trabajo, de los nuevos saberes que la producción moviliza, de las nuevas figuras que recomponen aceleradamente el campo y el mercado de las profesiones. No se trata de supeditar la formación a la adecuación de recursos humanos para la producción, sino de que la escuela asuma los retos que las innovaciones tecno-productivas y laborales le plantean al ciudadano en términos de nuevos lenguajes y saberes. Pues sería suicida para una sociedad alfabetizarse sin tener en cuenta el nuevo país que productivamente está apareciendo. En segundo lugar, construcción de ciudadanos significa que la educación tiene que enseñar a leer ciudadanamente el mundo, es decir tiene que ayudar a crear en los jóvenes una mentalidad crítica, cuestionadora, desajustadora de la inercia en que la gente vive, desajustadora del acomodamiento en la riqueza y de la resignación en la pobreza. Es mucho lo que queda por movilizar desde la educación para renovar la cultura política, de manera que la sociedad no busque salvadores sino genere sociabilidades para convivir, concertar, respetar las reglas del juego ciudadano, desde las de tráfico hasta las del pago de impuestos. Y en tercer lugar la educación es moderna en la medida en que sea capaz de desarrollar sujetos autónomos. Frente a una sociedad que masifica estructuralmente, que tiende a homogeneizar incluso cuando crea posibilidades de diferenciación, la posibilidad de ser ciudadanos es directamente proporcional al desarrollo de los jóvenes como sujetos autónomos, tanto interiormente como en sus tomas de posición. Y libre significa jóvenes capaces de saber leer/descifrar la publicidad y no dejarse masajear el cerebro, jóvenes capaces de tomar distancia del arte de moda, de los libros de moda, que piensen con su cabeza y no con las ideas que circulan a su alrededor.

Si las políticas sobre juventud no se hacen cargo de los cambios culturales que pasan hoy decisivamente por los procesos de comunicación e información están desconociendo lo que viven y cómo viven los jóvenes, y entonces no habrá posibilidad de formar ciudadanos, y sin ciudadanos no tendremos ni sociedad competitiva en la producción ni sociedad democrática en lo político.

Notas:
F.Cruz Cronfly, La sombrilla planetaria, p.60, Planeta,Bogotá,1994
M.Mead, Cultura y compromiso, ps 105 y 106, Granica, Buenos Aires,1971.
Ph.Ariés, L’enfant et la vie familial sous l’Ancien Regime,Plon,Paris, 1960; M-Mead, Chlidwood in Contemporary Cultures, University of Chicago, Press,1955
J. Meyrowitz, No Sense of Place,p. 447, University of New Hamsphire,1992
A. Giddens, Consecuencias de la modernidad, p.32 y ss, Alianza, Madrid,1994
S. Ramirez/S. Muñoz, Trayectos del consumo, p.60, Univalle, Cali, 1995; S.Ramirez, “Cultura, tecnologías y sensibilidades juveniles”, Nomadas, Nº 4, Bogotá,1996
G. Barlozzetti (Ed.), Il Palinsesto: testo, apparati y géneri della televisione, Franco Angeli, Milano, 1986
N. Garcia Canclini, “Culturas de la ciudad de México: símbolos colectivos y usos del espacio urbano”, in El consumo cultural en México p.49, Conaculta, México, 1993
M. Augé, Los “no lugares”. Espacios del anonimato, Gedisa, Barcelona, 1993
Ver a ese respecto: M. Maffesoli, El tiempo de las tribus, Icaria, Barcelona,1990; J.M. Perez Tornero y otros, Tribus urbanas: el ansia de identidad juvenil, Paidos, Barcelona, 1996
L. Brito Garcia, El imperio contracultural. Del rock a la postmodernidad, Nueva sociedad, Caracas, 1994
A. Rueda, Representaciones de lo latinoamericano: memoria, territorio y transnacionalidad en el videoclip del rock latino”, Tesis,Univalle,Cali, 1998
J. Martín Barbero, “Heredando el futuro. Pensar la educación desde la comunicación”, Nómadas N· 5, Bogotá,1996
A. Moles, Sociodinámica de la cultura, Paidos, Buenos Aires, 1978
M. Hopenhayn, “La enciclopedia vacía. Desafíos del aprendizaje en tiempo y espacio multimedia”, Nómadas N· 9, ps.10-18, Bogotá, 1998


Jesús Martín Barbero

Nacido en Ávila, España, en 1937. Estudió Filosofía y Letras en la universidad católica de Lovaina, Bélgica, donde se doctoró en 1971, y Antropología y Semiótica en la Escuela de Altos Estudios de París. Director del Departamento de Comunicación de la Universidad del Valle en Cali (Colombia), donde permaneció entre 1975 y 1995. Entre 1995 y 2002 ejerció la docencia en Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, en Guadalajara, México. Ha sido profesor visitante de las Universidades Complutense de Madrid, Autónoma de Barcelona, Standford, Libre de Berlín, King's College de Londres, Puerto Rico, Buenos Aires, Sao Paulo, Lima, etcétera. En 2003, obtuvo la nacionalidad colombiana. Doctor 'honoris causa' por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) y por la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá (Colombia).Ha sido presidente de la ALAIC (Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación), miembro del Comité consultivo de la FELAFACS (Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social). Es miembro del Comité científico de Infoamérica.Ha publicado los siguientes libros: Comunicación masiva: discurso y poder, Ciespal, Quito, 1978; Comunicación educativa y didáctica audiovisual, SENA, Cali, 1979; Introducción al análisis de contenido, Incisex, Madrid, 1981; De los medios a las mediaciones, G. Gili, Barcelona. 1987; Comunicación y culturas populares en Latinoamérica, G. Gili, México, 1987; Procesos de comunicación y matrices de cultura, G. Gili, México, 1989; Televisión y melodrama, Tercer Mundo, Bogotá, 1992; Communication, Culture and Hegemony, Sage, London, 1993; Dinámicas urbanas de la cultura, en: Comunicación y espacios culturales en América Latina, Bogotá, Cátedra UNESCO de Comunicación Social, Pontificia Universidad Javeriana, 1994; Pre-textos: conversaciones sobre la comunicación y sus contextos, Univalle, Cali. 1995; Proyectar la comunicación (con A. Silva). Tercer Mundo, Bogotá, 1997; Mapas nocturnos, Siglo del Hombre Editores, Bogotá, 1998; Medios, Cultura y Sociedad (con Fabio López), CES/Univ. Nacional, Bogotá, 1998; Los ejercicios del ver. Hegemonía audiovisual y ficción televisiva (con Germán Rey), Gedisa, Barcelona, 2000.